Siete años de trabajo y más de 100 mil dibujos: el anime que fracasó en taquilla, pero se volvió de culto
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Hay películas animadas que impresionan por su historia y otras que hacen preguntarte cómo demonios lograron poner todo eso en pantalla.

Akira necesitó una cantidad extraordinaria de dibujos para conseguir aquella fluidez que todavía sorprende más de tres décadas después. Ghost in the Shell convirtió una ciudad futurista en algo hipnótico y Studio Ghibli lleva años defendiendo el valor de la animación tradicional incluso cuando buena parte de la industria se mueve hacia herramientas digitales. Japón tiene varias películas que parecen hechas para demostrar hasta dónde puede llegar un lápiz.

A principios de los 2000, Madhouse decidió apostar por otra de esas locuras. El director Takeshi Koike quería hacer una película de carreras donde los autos parecieran estirarse con la velocidad, los personajes casi salieran disparados de la pantalla y cada choque tuviera peso. El plan original era terminarla en unos tres años pero acabaron necesitando siete y más de 100 mil dibujos hechos a mano.

Akira
Akira
Fecha de estreno 29 de septiembre de 2022 | 2h 04min
Dirigida por Katsuhiro Ôtomo
Con Nozomu Sasaki, Mami Koyama, Tesshô Genda
Medios
4,0
Usuarios
3,0
Streaming

Necesitó siete años para cruzar la meta

La película era Redline, el debut de Koike como director de largometrajes después de trabajos como World Record, uno de los segmentos más recordados de The Animatrix. El proyecto arrancó alrededor de 2003 con una historia creada por Katsuhito Ishii y terminó creciendo bastante más de lo que cualquiera había imaginado. Koike contó que inicialmente pensaban tenerla lista en aproximadamente tres años, pero conforme avanzaban decidió seguir refinando el resultado hasta llegar a los siete.

Madhouse

Madhouse considera que el trabajo final tuvo alrededor 100 mil dibujos realizados a mano, una cantidad enorme incluso para una producción animada de poco más de hora y media. Koike también hizo los storyboards y participó directamente en la dirección de animación, así que prácticamente toda la energía visual de la película pasa por su estilo: sombras negras muy marcadas, cuerpos exagerados, autos deformándose con la velocidad y escenas donde la pantalla parece estar a punto de romperse.

Y toda esa obsesión estaba al servicio de una historia bastante sencilla. JP es un piloto con enorme tupé que consigue participar en Redline, la carrera más peligrosa del universo, donde prácticamente cualquier cosa está permitida. Entre sus rivales aparece Sonoshee McLaren, mientras la competencia termina trasladándose a Roboworld, un planeta militarizado que preferiría resolver el asunto con armas antes que permitir que los corredores lleguen tranquilamente a la meta.

Llegó a los cines y casi nadie fue a verla

Redline tuvo su estreno mundial en el Festival de Locarno en agosto de 2009 y finalmente llegó a los cines japoneses el 9 de octubre de 2010. A pesar del esfuerzo, la taquilla contó otra historia. The Japan Times recordó años después que la película apenas consiguió hacerse notar durante su estreno. De hecho, una función del primer fin de semana cerca de Nagoya, tenía apenas unas cuantas personas en la sala.

Madhouse

Tampoco ayudó que se tratara de una producción original. No había un manga gigantesco detrás, una serie de televisión que llevara años acumulando seguidores ni una franquicia que explicara rápidamente qué era aquello. Redline llegaba con una idea propia, una estética exageradísima y carreras espaciales imposibles. Para un proyecto que había requerido semejante inversión de tiempo, el resultado comercial fue especialmente duro.

El fracaso terminó convirtiéndose poco a poco en una película de culto

La historia cambió cuando Redline salió de las salas. El boca a boca y las ediciones domésticas comenzaron a llevarla hasta espectadores que se la habían perdido en 2010. The Japan Times señala que sus buenas ventas en formato físico ayudaron a convertirla con los años en una película de culto, algo que quedó bastante claro durante las proyecciones organizadas en Tokio por su décimo aniversario: los fanáticos volvieron a llenar las salas incluso en plena pandemia.

Madhouse

Su vida en pantalla grande tampoco terminó ahí. Japón volvió a estrenarla en 2021 por su décimo aniversario, y nuevamente en 2025 dentro de una retrospectiva dedicada a los 30 años de carrera de Katsuhito Ishii. Una película que prácticamente pasó inadvertida durante su lanzamiento original terminó regresando a los cines más de una década después porque había encontrado lentamente al público que no tuvo al principio.

Y basta ver los primeros minutos para entender por qué sigue apareciendo en conversaciones sobre animación. Los vehículos se comprimen, las caras se deforman con la velocidad, las explosiones ocupan media pantalla y cada movimiento tiene una energía casi absurda. Redline dura 102 minutos, pero sus siete años de producción están metidos en cada persecución.

Sergio Negrete
Sergio Negrete
-Redactor
Mi infancia estuvo repleta de películas de Disney en VHS. Bien podría ser un personaje de 'El diario de Bridget Jones', 'Fleabag' o 'Parks and Recreation'
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