Heath Ledger, Brittany Murphy y River Phoenix son algunos de los actores cuya muerte sacudió fuertemente a Hollywood, pues su partida a temprana edad provocó un impacto entre la prensa y espectadores debido a la trayectoria que marcaron en el cine y la televisión, además de posicionarse como jóvenes promesa en la pantalla grande.
Aunque las muertes de ellos siguen marcando la historia del cine, hay otra celebridad que partió hace 70 años y que además de figurar como una grande herida para la herencia cinematográfica, su partida a los 24 años de edad lo convirtió en un ícono de juventud y rebeldía que todavía se mantiene como uno de los rostros más famosos de Hollywood: James Dean.
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Entre los años 1954 y 1955, James Dean solo apareció en tres películas: Al este del Edén, cinta que significó su debut en la pantalla grande, Rebelde sin causa, y Gigante. El drama dirigido por Elia Kazan en el que un conflicto se desata entre padre e hijo lo convirtió en un símbolo de rebeldía ante los ojos de la juventud de la época, además de que le abrió más oportunidades en Hollywood.
Para el estreno de Rebelde sin causa, Dean ya era una de las estrellas más populares de la industria, sin embargo, él ya no estaba presente para atestiguar su éxito. El 30 de septiembre de 1955 el actor perdió la vida en un accidente automovilístico, exactamente un mes antes de que la película donde compartía créditos con Natalie Wood llegara a salas de cine.
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Fue así como James Dean quedó inmortalizado como una imagen de rebeldía frente a los jóvenes, pero sobre todo se le recuerda caracterizado como el rebelde Jim Stark, quien se muda a nueva ciudad y se envuelve a conflictos adolescentes. Su última aparición en pantalla grande llegó de manera póstuma con Gigante, una cinta que terminó de filmar poco antes de su muerte y que estrenó en cines en octubre de 1956, un año después de su fallecimiento.