Si eres de los que disfrutan descubrir que algunas de las grandes leyendas de Hollywood todavía tienen mucho que contar, la historia de Ellen Burstyn es de esas que merecen una pausa. A sus 93 años, la actriz continúa trabajando y recientemente recibió uno de los reconocimientos más importantes de su trayectoria.
La intérprete de El exorcista y Réquiem por un sueño fue homenajeada con el León de Oro por el conjunto de su carrera durante la edición de este año del Festival de Venecia. Y lejos de tomarlo como un premio más, Burstyn se mostró profundamente emocionada al hablar de todo lo que ha vivido frente a las cámaras.
Ellen Burstyn nunca imaginó llegar tan lejos
Durante una conferencia de prensa relacionada con Place to Be, película presentada en Venecia, la actriz recordó que cuando tenía poco más de 30 años pensaba que su carrera tendría una fecha de caducidad bastante cercana.
Burstyn explicó que en aquella época estaba convencida de que dejaría la actuación alrededor de los 40 años. Sin embargo, la realidad terminó siendo muy diferente: más de cinco décadas después, continúa formando parte de la industria cinematográfica.
La actriz incluso describió como un "milagro" el hecho de seguir trabajando a los 93 años y aseguró sentirse profundamente agradecida por ello.
IMDb
Una carrera que incluye Oscar, Emmy y Tony
El reconocimiento en Venecia llega después de una trayectoria que la convirtió en una de las intérpretes más respetadas de Hollywood.
Burstyn ganó el Oscar a Mejor Actriz por Alicia ya no vive aquí, dirigida por Martin Scorsese en 1974. Además, recibió otras cuatro nominaciones a los Premios de la Academia por El exorcista, Same Time, Next Year, Resurrection y Réquiem por un sueño.
Su colección de reconocimientos no termina ahí. También cuenta con premios Emmy y Tony, además de varias nominaciones al Emmy.
Al recibir el León de Oro, Burstyn reflexionó sobre lo que significa llegar a esta etapa de la vida. Para ella, el premio no representa únicamente un registro de las películas y proyectos que ha realizado, sino también de todo aquello que ha aprendido durante una carrera que terminó siendo muchísimo más larga de lo que alguna vez imaginó.
Y quizá ahí está lo más especial de su historia: mientras muchas carreras llegan a su final, Ellen Burstyn sigue encontrando motivos para continuar frente a una cámara.