Jurassic Park cambió para siempre la manera en que el cine podía mostrar criaturas imposibles. Steven Spielberg mezcló animatrónicos gigantes, marionetas y unos efectos digitales que en 1993 parecían venir del futuro. El resultado fue tan convincente que algunos dinosaurios siguen luciendo increíbles más de 30 años después.
Pero también había una parte mucho menos glamorosa. Las máquinas se rompían, los mecanismos necesitaban ajustes constantes y cualquier cambio en el set podía alterar horas de trabajo. El mayor problema llegó con el Tyrannosaurus rex, justo durante la secuencia en la que debía aparecer bajo una tormenta y convertir una carretera del parque en un infierno.
El T-Rex comenzó a sacudirse sin que nadie lo controlara
El enorme animatrónico construido por el equipo de Stan Winston medía alrededor de 11 metros de largo y más de cinco metros de alto. Funcionaba mediante un complejo sistema hidráulico y podía moverse con una velocidad suficiente para que John Rosengrant, uno de sus responsables, comparara la sensación de tenerlo cerca con ver pasar un autobús.
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Todo había sido cuidadosamente calibrado hasta que entró en juego la lluvia. La piel del dinosaurio estaba hecha de gomaespuma y comenzó a absorber agua como una esponja. Eso añadía peso constantemente y alteraba los cálculos del sistema hidráulico, así que de pronto el T-Rex empezó a temblar y moverse por su cuenta.
Kathleen Kennedy, productora de la película, recordó años después que el equipo podía estar tranquilamente comiendo cuando el dinosaurio comenzaba a moverse sin previo aviso. Al principio nadie entendía qué estaba ocurriendo y algunos miembros del rodaje directamente gritaban al verlo "despertar". Luego descubrieron que el verdadero culpable era el agua acumulada en su piel.
El equipo tenía que secarlo entre cada toma
La solución era mucho menos sofisticada que el dinosaurio. El equipo compró montones de toallas y utilizó grandes ventiladores y secadoras para quitarle toda el agua posible entre escenas. Incluso había personas trabajando durante la noche para asegurarse de que el T-Rex estuviera seco cuando comenzara nuevamente el rodaje.
Spielberg había decidido que la gran aparición de la criatura ocurriera en medio de una tormenta porque visualmente funcionaba perfecto. El agua resbalando sobre la piel hacía que el animal pareciera todavía más real, especialmente durante los primeros planos. La misma decisión que convirtió la secuencia en una de las imágenes definitivas de la película fue la que empezó a volver loco al animatrónico.
'Jurassic Park' mezcló máquinas enormes con una nueva generación de efectos digitales
El famoso T-Rex tampoco aparece siempre de la misma manera. Spielberg utilizó el animatrónico para muchos de los planos cercanos, mientras Industrial Light & Magic se encargó de las tomas donde el dinosaurio debía correr, caminar libremente o mostrar el cuerpo completo.
Ahí ocurrió otra revolución. La película iba a utilizar inicialmente técnicas derivadas del stop-motion, pero las primeras pruebas digitales cambiaron los planes. Phil Tippett y su equipo terminaron trabajando en un aparato conocido como "Dinosaur Input Device", una especie de esqueleto articulado que permitía a los animadores mover físicamente una figura y trasladar esas posiciones al modelo digital. El dispositivo utilizado para el T-Rex forma hoy parte de la colección del Academy Museum. La combinación terminó siendo una de las grandes razones por las que Jurassic Park envejeció tan bien.