Interpretar a Wolverine durante más de 20 años exige cierto nivel de disciplina. Hugh Jackman ha pasado buena parte de su carrera entrenando para transformarse físicamente, cantando sobre escenarios de Broadway y saltando de películas como Los miserables y El gran showman a proyectos de acción como Deadpool & Wolverine. Ahora, a los 58 años, todavía mantiene una agenda que parece diseñada para dejar poco espacio libre.
Pero existe una parte de su rutina que lleva décadas intentando proteger. No tiene que ver con levantar pesas, contar calorías ni preparar otro regreso como Logan. Jackman comenzó a meditar cuando tenía 22 o 23 años, mucho antes de convertirse en una estrella de Hollywood, y asegura que aquella decisión cambió su manera de vivir. Incluso cuando un llamado de rodaje comienza de madrugada, prefiere levantarse antes que sacrificar ese momento.
Hugh Jackman medita dos veces al día
En una entrevista reciente, el actor explicó que lleva alrededor de 30 años meditando y procura hacerlo dos veces al día. Si tiene que comenzar una filmación especialmente temprano, puede retrasar la primera sesión hasta la hora de la comida, pero con los años descubrió que organizar su jornada alrededor de esa práctica le funciona mejor.
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Para explicar qué encuentra ahí utilizó una imagen mucho más sencilla que cualquier teoría. La vida cotidiana, dice, puede parecerse a la superficie del océano: a veces tranquila y otras completamente agitada. Pero debajo de esas olas existe otro lugar. "Si te hundes hasta el fondo del océano, siempre hay calma y paz. Eso es lo que la meditación representa para mí".
Jackman describe esos momentos como una manera de "volver a casa" consigo mismo. El trabajo, los compromisos y todo lo que ocurre alrededor pueden seguir moviéndose, pero durante unos minutos encuentra algo que permanece quieto debajo de ese ruido.
Todo comenzó con un compañero de actuación
La historia empezó mucho antes de X-Men. Jackman todavía estudiaba interpretación cuando conoció a un hombre llamado Warwick. Había algo en su manera de comportarse que le transmitía una calma difícil de explicar, así que decidió preguntarle directamente qué hacía diferente. La respuesta fue la meditación.
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Warwick lo introdujo a la práctica a través de la School of Practical Philosophy y Jackman decidió probarla. Tenía poco más de 20 años. "Cambió todo", recuerda ahora al hablar de aquella etapa. Con los años también se convirtió en practicante de meditación trascendental y ha hablado públicamente varias veces sobre el lugar que ocupa en su rutina.
El océano también forma parte de su rutina fuera de la meditación
La metáfora que utiliza tiene una conexión muy literal con su vida. Cuando está en Australia, una de sus actividades favoritas es levantarse antes del amanecer y entrar al mar justo cuando empieza a salir el sol. Jackman cuenta que en esos momentos suele preguntarse por qué no todo el mundo está haciendo exactamente lo mismo.
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Cuando vive en Nueva York cambia el océano por caminar y andar en bicicleta. Le gusta comenzar el día en movimiento y procura mantener esas pequeñas rutinas incluso cuando está filmando. De joven tampoco era naturalmente madrugador: aprendió a levantarse temprano cuando trabajó en un gimnasio y descubrió algo elemental sobre cualquier empleo. Llegar tarde demasiadas veces acaba con las oportunidades, aunque seas una persona encantadora.
Después de Wolverine, Broadway, nominaciones al Oscar y décadas frente a las cámaras, el hábito al que Jackman regresa empezó cuando casi nada de eso existía. En días tranquilos o cuando todo se agita en la superficie, su idea permanece igual: bajar un poco más profundo hasta encontrar silencio.