El actor Diego Luna se ha colocado en la silla de dirección con Ceniza en la Boca, una película basada en la obra homónima de la escritora mexicana Brenda Navarro. La historia sigue a Lucila, una chica de 21 años que intenta salir adelante para reencontrarse con su madre, quien emigró hace ocho años a España. El reencuentro trae consigo serios desafíos familiares, personales y sociales que le impiden tener tranquilidad y la confrontan con sus raíces, por lo que decide luchar por su libertad y vivir su vida al máximo.
La actriz mexicana Anna Díaz, es la responsable de darle vida a Lucila y en entrevista con Sensacine México durante el Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM) 2026, la actriz compartió su experiencia dentro del personaje, reflexionó sobre los lazos familiares y compartió vivencias personales que la ayudaron a conectar con el papel.
“Es un viaje muy físico, [...] pero es un viaje personal que la hace madurar. Cambiar la mirada hacia donde ve la vida y darse cuenta que su hogar es ella misma”, añadió Díaz sobre la identidad de su personaje y cómo Lucila hace su propio hogar a donde quiera que va conforme avanza la historia.
La trama de Ceniza en la Boca, plantea una evidente paradoja sobre el distanciamiento familiar. Por un lado, la madre se dedica al cuidado de personas ajenas como medio de subsistencia; por el otro, el vínculo con sus propios hijos se deteriora gravemente. La actriz compartió cómo fue que abordó esta dolorosa contradicción desde el guion, hasta el desarrollo durante el rodaje junto a Diego Luna:
“Brenda Navarro describe esta sensación de manera perfecta, desde la entraña y no la describe desde la intelectualización” añadió la actriz.
No estamos acostumbrados a saber qué pasa con estos duelos y apegos.
Además, Díaz añadió una valiosa reflexión que su propia madre le aportó: “Uno se va buscando una mejor calidad de vida pero al mismo tiempo se pierde toda la calidez que hacía que esa vida tuviera sentido”.
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Hay un momento fuerte en la historia, que es la escena que le da nombre a la película, el reencuentro con las cenizas de su hermano, ¿Qué tan duro fue filmar algo así?
“Fue divino, fue un momento necesario, por todos los sentidos”. Díaz relató que la película fue filmada de manera lineal empezando en Madrid, posteriormente en Barcelona, y luego regresaron a México. “Eso me generó un vínculo que hacía que extrañara lo que sucedía [...] sentía que realmente me estaban arrebatando esa familia que habíamos construido.”
En tu viaje profesional, ¿cuál ha sido ese momento que recuerdas en donde tuviste que dejar algo de ti, para seguir evolucionando como actriz?
“Cuando estudié la carrera de teatro, tuve que irme de mi ciudad, era la primera vez que me iba de mi núcleo familiar. Éramos una familia muy unida casi de puras mujeres". La actriz, originaria de Campeche, compartió este paralelismo respecto a su experiencia como actriz y el personaje de Luciana, al relatar la vez que dejó su hogar para seguir su sueño de actriz y construir un futuro mejor.
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Díaz reflexiona sobre la complejidad de los vínculos familiares tras migrar
“Al ser la primera que se fue, fue muy impactante, no entendían que era algo que necesitaba, sabía que por amor me ponían una barrera para que no me fuera” relató Díaz y añadió que hubo una fractura en su familia ya que llegó a sentirse egoísta por dejar su ciudad natal y buscar construir su propia vida. Sin embargo, con el tiempo la actriz aprendió valiosas lecciones en su vida.
Encontré una valentía y autonomía de que puedo volver a rehacer mi vida y puedo volver a rehacerla cuantas veces sea necesario.
Originaria de Campeche y graduada en Teatro por la Universidad de las Artes de Yucatán, la intérprete participa ahora en el proyecto cinematográfico dirigido por Diego Luna que se presentará en el FICM 2026.
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