No es secreto que muchas veces Hollywood tiende a dramatizar y exagerar ciertos aspectos de la vida real para causar mayor impacto dentro de una película, un recurso que, aunque muchas veces ha generado millones de dólares también ha causado la distorsión de diversos elementos de la realidad.
Un muy claro ejemplo de esto fue el efecto que causó la película de Tiburón, dirigida por Steven Spielberg y lanzada en 1975. Su impacto fue tal en la audiencia, que generó un miedo que muchos ni siquiera sabían que tenían, transformado para siempre la imagen que existe hacia los tiburones y algo lo que Spielberg se arrepiente profundamente.
'Jaws': la película que fomentó la caza de tiburones
La famosa mala reputación hacia los tiburones y su supuesto sentido de caza y venganza hacia los humanos, se vio alimentada en gran medida por la exitosa película de Steven Spielberg, que se convirtió en su momento en la película más taquillera de la historia. Sin embargo, algo que el director no esperaba es que el filme terminó impactando a los animales marítimos en la vida real y Spielberg aceptó su responsabilidad.
Todavía lamento la drástica disminución de la población de tiburones causada por el libro y la película. Lo siento de verdad.
Comentó el cineasta en una entrevista con BBC Radio 4 en 2022.
Universal Pictures
De hecho, a raíz del lanzamiento del libro original y de la cinta de Spielberg, en los años posteriores, surgieron pescadores que emprendieron la caza de tiburones por pura diversión, imitando abiertamente la conducta obsesiva de Quint, el inolvidable personaje encarnado por Robert Shaw.
Es por eso que Spielberg confesó que durante 50 años ha tenido un temor: "No el de ser devorado por un tiburón, sino el de que los tiburones me guardaran rencor por la locura de la pesca deportiva que surgió tras 1975 ".
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El creador de la historia también lamentó el éxito de su obra
Incluso Peter Benchley, autor de la novela y coescritor de la película, lamentó las consecuencias de su éxito literario. En respuesta, dedicó gran parte de su trayectoria a la causa ambiental para mejorar la imagen de los depredadores marinos que antes había ayudado a satanizar.
Los tiburones no atacan a los humanos y, desde luego, no son vengativos. En retrospectiva, jamás habría podido escribir este libro hoy en día.
Al final, el escritor estadounidense, Peter Benchley, terminó convirtiéndose en un defensor de la protección hacia los tiburones y dedicó parte de su vida en concienciar al público sobre el cuidado ambiental.