Luego de haber trabajado en sus inicios como psicóloga en un proyecto con trabajadoras sexuales, la directora Patricia Velásquez conoció a una mujer trans que cuidaba a una niña abandonada, misma que a pesar de su fuerte lazo maternal, el Estado se negó a otorgarle la custodia debido a su identidad de género. Tras esta experiencia, se interesó mucho sobre este tema al punto de crear una historia basada en esta mujer.
Con el objetivo de representar de manera fidedigna y sin ningún tipo de prejuicios a la comunidad trans, la directora Patricia Velásquez trabajó de cerca con una artista visual trans durante un año para que le ayudara a aprender más sobre la vida de estas personas en Costa Rica.