Suburbicon: Bienvenidos al paraíso
Críticas
1,5
Mala
Suburbicon: Bienvenidos al paraíso

Otro fiasco de George Clooney como director

por Claudia Llaca
Desde el principio hay algo que se percibe familiar en Suburbicon: Bienvenidos al paraíso; la típica sensación de que 'esto' ya lo hemos visto antes. Aun sin saber que el guión es de los hermanos Coen, el parecido del protagonista, Gardner Lodge (Matt Damon), con Jerry Lundegarard (William H. Macy) de Fargo, salta a la vista. Y es que Suburbicon es una mala mezcla de la comedia negra típica de los hermanos Ethan y Joel Coen, con un intento de "sátira social reflexiva en torno a la intolerancia"; y ninguna de las dos funciona, ni juntas ni por separado.

Suburbicon es uno de tantos suburbios estadounidenses de casas idénticas, pasto cortado, niños en bici y vecinos metiches. En 1959 ahi vive la familia Lodge, integrada por Gardner, el Vicepresidente de finanzas de una empresa, su esposa Rose (Julianne Moore) y Nicky, el hijo de ambos. Un choque, en el que Gardner iba manejando, dejó paralítica a Rose, por eso (al parecer) su hermana Margaret (también Julianne Moore, por lo que suponemos que son gemelas) la visita con frecuencia. Para horror de la comunidad clasemediera, blanca y protestante, un día una familia negra llega a vivir a Suburbicon y la misma noche la familia Lodge es atacada en su casa por un par de rufianes. A partir de ese momento, trataremos de adivinar cuál es la conexión entre estas dos historias, pero jamás lo averiguaremos.

Otro de los problemas de Suburbicon es que el diseño de arte parece el de una película de Wes Anderson, y desde ahí no sabemos si el director, George Clooney, está estableciendo la historia desde la parodia o desde el realismo. Desafortunadamente, las actuaciones planas y monofacéticas de todos los involucrados tampoco nos ayuda a descifrarlo; peor aun, no genera empatía con los personajes -con ninguno- y si no hay identificación, no hay suspenso posible. Para colmo, el score interrumpe más de lo que acompaña.

Aunque Clooney ha participado en varios proyectos de los Coen, no supo visualizar el proyecto, ni traducirlo en comedia, ni ligarlo a la premisa de intolerancia y racismo, que, por cierto, hubiera caído bien como reflexión a los tiempos que corren. En cambio, eso quedó como un mero señalamiento, una anécdota que le sobró a la trama. Mr. Clooney, no a todos les queda la silla del director, haga el favor de bajarse y continuar actuando.
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