El primer hombre en la Luna
Críticas
3,0
Entretenida
El primer hombre en la Luna

Un enfoque personal de ese momento crucial en la historia humana

por Rubén Peralta Rigaud

Después de que sus dos películas anteriores Wiplash (2014) La La Land (2016) se distinguieron en las mentes, los ojos y los oídos del publico cinéfilo, Damien Chazelle cambia de rumbo con su cuarto largometraje (el primero, en 1999, se tituló Guy and Madeline on a Bench Park). El joven director de treinta años se enfoca en la vida de Neil Armstrong, el hombre quien dio sus primeros pasos en la Luna el 21 de julio de 1969. La película explora la fascinante historia de la misión de la NASA, inspirada en el libro First Man: The Life of Neil A. Armstrong de James R. Hansen, enfocada en los sacrificios y consecuencias en un individuo, mientras muestra a una nación que apuesta por una de las misiones más peligrosas de la historia.


El primer hombre en la Luna se desenvuelve en los años previos al Apolo XI y las etapas por las que pasó la NASA antes de llegar a este éxito, preocupada porque la Unión Soviética conquistara la Luna primero. Obviamente sabemos el resultado de la película desde antes de sentarnos a verla, por lo tanto, era necesario que Chazelle estuviera interesado en algo más que el simple resultado de aquel viaje. Esta historia es la del propio Neil Armstrong, un hombre que queda quebrado mentalmente después de una tragedia familiar. Un evento que marcará su vida para siempre dejándolo con un sentimiento de perdida constante en su vida. Y aunque su trabajo en la NASA es una vía de escape, nos dejan saber que no es suficiente. 

Ryan Gosling podría estar muy presente en la próxima época de premiación.

El filme nos devuelve el retrato de un héroe humilde en equilibrio entre la determinación, el sentimentalismo, las decisiones heroicas y los problemas familiares; emblema de una película estratificada, alejada tanto de los cánones narrativos estadounidenses contemporáneos, como del cine vital y apasionado al que nos enfrentamos. Su esposa es igual de importante. Sobre todo porque este filme es una película sobre la familia, sobre el duelo, la aceptación y la obsesión. Es imposible hablar de la película sin mencionar a sus actores y su fantástico trabajo, con Ryan Gosling y Claire Foy en mente. Gosling muestra gradualmente la extensión de su paleta. 

El punto débil de El primer hombre en la Luna es que nunca tienen la introspección y la fuerza necesaria para asumir la profundidad de la historia. Esto crea una brusca ruptura entre las valiosas diferencias entre Neil y su esposa Janet, cargadas de rencor reprimido y, al mismo tiempo, con una inexplicable necesidad de amor. Los diálogos entre el astronauta y sus colegas, sin duda son de menor tono e intensidad. Sacando conclusiones, la película  no decepciona y las expectativas son cumplidas a cabalidad. Damien Chazelle prueba una vez más que es uno de los jóvenes cineastas más talentosos del negocio, adaptando su estilo único a una historia sorprendentemente íntima y humana, sin exceder la retórica y, sobre todo, nos recuerda que los verdaderos héroes viven y luchan en medio de nosotros todos los días, manifestando sus hazañas en privado y de quienes los acompañan silenciosa y fielmente.

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