Mihai y Lisbet Gheorghiu, una pareja rumano-noruega profundamente religiosa, dejan Rumania para mudarse junto a sus hijos a un pequeño y aislado pueblo de Noruega, situado en un remoto fiordo, con la intención de tener un nuevo comienzo y estar más cerca de la familia de Lisbet. Allí, poco a poco empiezan a integrarse en la comunidad local y a establecer vínculos con sus vecinos, Los Halberg: Mats, director de la escuela del pueblo, y Mia, una abogada jubilada. La convivencia entre ambas familias parece fluir con normalidad, e incluso los hijos de los Gheorghiu logran hacerse amigos de otros jóvenes de la localidad, a pesar de las diferencias en su educación y valores. Sin embargo, esa aparente estabilidad se quiebra cuando Elia, la hija adolescente, aparece en la escuela con varios moretones en el cuerpo. A partir de este suceso, los Gheorghiu son sospechosos de estos comportamientos perturbadores hacia sus hijos, lo que convierten sus vidas en un completo caos.