Cantinflas y Ángel Garasa solían compartir pantalla en diversos proyectos, pero en esta película protagonizaron una escena especialmente complicada, pues las constantes bromas e improvisaciones durante su confusión con el instructor de vuelo provocaron tantas risas que necesitaron varios días y numerosas tomas para terminarla.
El avión utilizado en la película para el vuelo que rompió récords fue un Beechcraft C-45 Expeditor de la Fuerza Aérea Mexicana.