Hollywood tiene una cierta debilidad por las historias de guerra que parecen demasiado absurdas para haber sucedido. Black Hawk Down, 13 horas: Los soldados secretos de Bengasi o Hasta el último hombre encontraron parte de su fuerza en episodios donde la improvisación terminó siendo tan importante como cualquier plan militar.
En 1983 ocurrió algo parecido durante la invasión estadounidense de Granada. Los problemas de comunicación entre distintas ramas de las Fuerzas Armadas llegaron a ser tan graves que una llamada realizada desde una línea telefónica civil terminó sirviendo para pedir apoyo aéreo en pleno combate. La anécdota comenzó a circular casi inmediatamente y, pocos años después, ya había llegado a manos de Hollywood.
Una tarjeta de crédito terminó formando parte de una operación militar
Durante años se contó que un grupo de paracaidistas de la 82a División Aerotransportada había quedado bajo fuego sin poder comunicarse con los barcos estadounidenses que tenían frente a la costa. La versión más famosa aseguraba que un oficial encontró un teléfono, utilizó su tarjeta de crédito personal y llamó hasta Fort Bragg, en Carolina del Norte, para conseguir que desde Estados Unidos retransmitieran su petición de apoyo.
Jay Weston Productions
La historia sonaba increíble, aunque encajaba perfectamente con uno de los grandes problemas de la Operación Urgent Fury. Una historia oficial del Ejército estadounidense reconoce que las comunicaciones entre sus distintas ramas tuvieron serias fallas y que muchos de sus sistemas ni siquiera eran compatibles entre sí. La coordinación entre Ejército, Marina y Marines terminó siendo uno de los puntos más cuestionados de toda la operación.
Investigaciones posteriores dieron un matiz a dicha leyenda. Naval History reconstruyó el episodio y encontró que la llamada real habría ocurrido durante una misión de SEAL Team 6 en la residencia del gobernador general Paul Scoon. El teniente Wellington "Duke" Leonard utilizó una línea civil y su tarjeta para comunicarse con la base de Hurlburt Field, en Florida, y conseguir apoyo de un AC-130 cuando sus radios estaban quedándose sin batería.
Clint Eastwood convirtió aquella historia en 'El sargento de hierro'
La versión que ya circulaba entre militares fue la que terminó atrapando al guionista James Carabatsos, veterano de Vietnam. A partir de ella escribió una historia sobre un veterano de Corea encargado de preparar a un grupo de soldados jóvenes antes de enviarlos a Granada. El libreto llegó hasta Clint Eastwood, quien se interesó por el proyecto y pidió a su productor Fritz Manes que comenzara a hablar con el ejército para conseguir apoyo.
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La película terminó siendo El guerrero solitario. Eastwood dirigió, produjo y protagonizó la cinta como Tom Highway, un veterano duro, malhablado y bastante complicado en su vida personal que recibe la tarea de entrenar a un pelotón de reconocimiento.
Y la famosa llamada aparece en la cinta. Durante la batalla en Granada, los personajes quedan sin una forma efectiva de pedir apoyo y recurren a un teléfono civil para comunicarse con Estados Unidos. Es una de esas escenas que parecen inventadas para darle un momento memorable a una película de acción, aunque su origen estaba en una historia que llevaba años pasando de boca en boca dentro del ejército estadounidense.
El Ejército rechazó el guion y la película terminó cambiando de soldados
El problema llegó cuando el Ejército leyó el libreto. La representación de Highway como un veterano bebedor, divorciado y dispuesto a utilizar métodos poco ortodoxos para entrenar a sus hombres les cayó bastante mal. También hubo objeciones por los diálogos, la violencia y algunas de las situaciones planteadas por Carabatsos. El Ejército decidió mantenerse fuera de la producción.
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La solución fue transformar a los personajes principales en Marines y buscar la colaboración del Cuerpo de Marines. Pero incluso ahí aparecieron tensiones: hubo apoyo durante parte del rodaje, pero los Marines terminaron retirando públicamente su respaldo por la cantidad de groserías y por determinadas escenas de violencia. La película ya estaba prácticamente terminada.
El guerrero solitario llegó a los cines en diciembre de 1986 y recaudó alrededor de 42.7 millones de dólares en Estados Unidos durante aquel año, además de recibir una nominación al Oscar por su sonido. Eastwood tomó una historia militar que parecía demasiado absurda para ser cierta y la convirtió en uno de los momentos más recordados de la película.