Creed II: defendiendo el legado
Críticas
3,5
Buena
Creed II: defendiendo el legado

Una fórmula que sigue funcionando

por Claudia Llaca
Quizá lo más llama la atención de Creed II: defendiendo el legado es que no tiene grandes sorpresas y sin embargo funciona. Esta saga que inició en 1976 con Rocky, una cinta en la que nadie creía por ser escrita y protagonizada por Sylvester Stallone -un completo desconocido que para colmo hablaba como si los huevos crudos que su personaje se desayunaba, se le hubieran quedado atorados en la boca con todo y cascarón- realmente sorprendió al mundo cuando ganó el Óscar a Mejor película, director y edición. No sólo nadie pensaba que al público no le interesaría la historia de un perdedor que soñaba con convertirse en un boxeador de peso completo, el mayor 'pero' de Rocky, era que, para colmo, ni siquiera ganaba la pelea final.

Con lo que nadie contaba -entonces, ahora y a lo largo de los 42 años que tiene la franquicia- es en la impresionante capacidad de Stallone para escribir personajes que le llegan directo al corazón al espectador, porque de una u otra manera, se identifica con ellos. Y puede que Stallone hable como retrasado mental, pero está muy lejos de serlo, así que a partir de Rocky II desarrolló una fórmula que le dió al público lo que Rocky le quedó a deber y que, sorprendentemente, sigue funcionando cuatro décadas después: Rocky siempre tiene un conflicto personal porque su vida está llena de tragedias ocasionadas porque es un bruto de buen corazón, así que para 'solucionarla' acepta alguna pelea que a todas luces no puede ganar. Efectivamente, pierde, pero entonces una fuerza extraña se apodera de él, entrena frenéticamente, pone en orden su vida y sus ideas, y consigue una segunda pelea, en la que durante nueve rounds queda como Cristo de pueblo, para remontar en el último y triunfar sobre su rival.

Las cinco secuelas centradas en  Rocky siguen exáctamente este mismo patrón, y si bien se considera que de la segunda a la quinta películas, no hay más que churros, la franquicia no sólo se ha convertido en un clásico, sino que dio para un re-boot centrado en el hijo bastardo de Apollo Creed, Adonis (Michael B. Jordan). Así, la nueva entrega, Creed II: defendiendo el legado, no es la excepción y lamento decepcionarlos, pero la trama sigue la fórmula al pie de la letra. Por supuesto que esto le resta calificiación, pero lo que llama la atención es que, a pesar de todo, sigue funcionando ¿por qué?

Por una parte Creed II: defendiendo el legado finca su historia no sólo en ser la continuación de Creed: corazón de campeón, sino también en actualizar la historia de Rocky IV, que es la única secuela que se salió ligeramente del patrón y en vez de que sea Rocky el que participa y pierde en la primer pelea, es Apollo Creed (Carl Weathers), su rival convertido en mejor amigo, quien se enfrenta a Iván Drago (Dolph Lundgren), y no sólo pierde el encuentro, también la vida. Rocky IV añade además el elemento de la Guerra Fría, que en 1985 estaba en uno de sus puntos más álgidos, y así convierte la trama en un patriotero, pero emocionante, encuentro en el ring entre el capitalismo y el comunismo.

Esto, sin duda, es el primer acierto de Creed II: defendiendo el legado, ya que no sólo brinda un vínculo directo con la saga de Rocky -lo que atraerá a un público de mayor edad- sino que hace el conflicto mucho más interesante al incluir nuevos personajes y al mismo tiempo ofrecer una actualización a una historia, que si bien en su momento no fue la mejor, hoy se considera casi una pieza de museo, al ser una obra muy representativa del cine de la época. Así, Creed II: defendiendo el legado le hace honor a su título y nos presenta una revancha, 33 años después, que en el ring será protagonizada por los herederos al disputado cinturón de campeón de peso completo: en esta esquina Adonis Creed, con Rocky y el espíritu de Apollo, y en la otra, Iván Drago y su imponente hijo, Viktor (Florian Munteanu).

De esta manera, si bien Creed II: defendiendo el legado repite la fórmula al pie de la letra, nos entrega impresionantes escenas de pelea, con secuencias que están sacadas de los encuentros más famosos de la historia del box, según nos contó en entrevista Sylvester Stallone, ante las que no podemos dejar de emocionarnos por más que ya sepamos cuál va a ser el desenlace. Tessa Thompson como Bianca, la mujer de Adonis, brinda mucho más peso y fortaleza a la figura femenina de la historia que en su momento Talia Shire, y la presencia de Stallone siempre aporta ese toque nostálgico que tanto atrae.

Regresando al punto del que partimos, son los personajes y sus historias, que conforman la subtrama, lo que aporta emoción a la película, porque si bien sólo son Adonis y Viktor quienes pelean, cada uno de los personajes tiene una batalla que luchar en su propio ring de vida, y como nos dijo en el set Dolph Lundgren: "Los personajes aprenden algo y por ende el público también; y esa es la belleza de una buena historia."
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