La cinta es una co producción entre Chile, México y Colombia.
La historia está inspirada en las cintas infantiles de Cantinflas y en la serie Chespirito, un cine infantil y familiar, con humor blanco y latinoamericano.
El director, Andrés Waissbluth, deseaba imprimir parte de la cultura latinoamericana a las jóvenes audiencias. En sus palabras: “No puede ser que nuestros niños y jóvenes lo único que vean sea cine de Estados Unidos, por muy bueno que sea Pixar. El cine crea valores y referentes, moldea la cabeza, y todo eso está entregado a una mirada gringa y hollywoodense”.
La cinta representa la primera película infantil no animada de Chile.