El sueño del Mara'akame
Críticas
3,0
Entretenida
El sueño del Mara'akame

Tradiciones, sueños y un destino por cumplir

por Tamara Cuevas

Hoy más que nunca el cine independiente libra una difícil batalla: las distribuidoras no están dispuestas a poner su dinero en algo que no tenga la cara de alguno de los Vengadores de Marvel en el póster. Sin embargo, Federico Cecchetti, director de El sueño del Mara’akame, no desistió hasta ver su película exhibida en salas comerciales. La cinta se estrenó con éxito en el 2016 e inició una gira por festivales internacionales y mexicanos, para después cosechar distintos galardones, entre ellos el Ariel a la Mejor Ópera Prima y a Mejor Música Original en el 2017. Las favorables críticas hacia la historia de Federico Cecchetti o a la fotografía de Iván Hernández no fueron suficientes para lograr su estreno comercial pero hoy, después de tres largos años, llega a salas comerciales.


Nieri es un joven wirárika que sueña con liderar su propia banda musical. Hasta ahora sólo ha podido asistir a los ensayos de la agrupación de unos amigos suyos, pero no descarta la idea de un día ser el huichol que aparezca en videos musicales, rodeado de atractivas mujeres. Sin embargo, su padre, un poderoso chamán, tiene otros planes para él: encontrar el venado azul que lo ayudará a sanar a las personas. El venado azul, más que una realidad, es una metáfora y un sueño, gracias al que podrá comprender su misión en esta vida.




A pesar de negarse a seguir con las tradiciones del pueblo huichol, Nieri acompaña a su padre a la Ciudad de México, donde ofrecerán una misa sagrada - que incluye peyote - en la casa de una mujer que, a simple vista, parece adinerada. La segunda parte del viaje consiste en que Nieri venda las artesanías hechas en su comunidad pero cuando la curiosidad lo ataca, decide vagar por las calles de la ciudad en busca de sus amigos músicos, quienes darán un concierto en un bar llamado ‘La caverna’.

La historia la hemos visto antes: el típico adolescente que no quiere seguir el camino que se le ha labrado - incluso antes de nacer - pues desea con fervor cumplir sueños que, la mayoría de las veces, están mal vistas por su comunidad. No obstante, la historia de Cecchetti sorprende dando un twist en su guion: en tiempos en donde el individualismo le ha ganado a las tradiciones colectivas, El sueño del Mara’akame nos muestra que abrazar a tus raíces y aceptar tu destino puede no ser - en algunas ocasiones - algo tan malo.




Si bien el guion de Cecchetti sorprende, la fotografía de Iván Hernández, termina de hacer que El sueño del Mara’akame convenza al espectador de que lo que está viendo no es la típica historia de rebeldía juvenil. Iván y Federico logran con distintos movimientos de cámara - adicionales al montaje - hacer sentir que lo que se vive en pantalla está sucediendo entre el sueño y la vigilia, otorgando al espectador la libertad de sacar conclusiones propias sobre la historia de Nieri.


Aunque hayan pasado 3 años desde su estreno, el mensaje político inintencional sigue presente en la cinta: la destrucción de Wirikuta, el lugar sagrado para la cultura huichol debido a la creencia de que desde dicho territorio se creó el mundo. El sueño del Mara’akame no pasará al breviario cultural como la cinta que derrotó a Avengers: Endgame en taquilla, pero sí como una prueba de que en México aún se hacen historias originales con un trasfondo interesante si tan sólo se les da la oportunidad de ser exhibidas.

 
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