La espía roja
Críticas
2,5
Regular
La espía roja

La inusual historia de una abuela espía

por Uriel Linares

Caminas por la calle de tu casa y allí está: tu tierna y carismática vecina de 87 años, bisabuela, con su esponjoso cabello blanco y sus delgadas manos. Te saluda y apresura su paso para abrir la puerta de su casa. Una vez dentro, utiliza un código secreto y filtra datos gubernamentales a los soviéticos mediante la famosa KGB; no se trata de una excéntrica ocurrencia, esto sucedió en verdad y la película La espía roja cuenta esta inusual historia.


Si el planteamiento principal de la película dirigida por Trevor Nunn tiene la capacidad de robar completa atención de un segundo a otro, terminarás convencido de la capacidad de la reconocida actriz británica ganadora del Oscar, Judi Dench, coprotagonista de este drama biográfico. ¿Acaso nos encontramos ante la típica película de misiones ultra secretas, explosiones y coreografías detrás de cada combate? Finalmente, Hollywood se ha encargado de utilizar la misma fórmula por décadas.




Espera un momento cinéfilo apasionado de los grandes efectos especiales: La espía roja no sigue ese camino. No verás a Judi Dench trepar por un helicóptero mientras aniquila docenas de enemigos, todo lo contrario: el libreto firmado por Lindsay Shapero -el cual toma inspiración de la novela de Jennie Rooney- se preocupa por mostrarnos (en su mayoría) a la versión joven de Joan Stanley, quien filtró fórmulas científicas a los soviéticos sobre la elaboración de la bomba nuclear armada en Inglaterra, sin escenas de acción y ametralladoras. Y sólo para dejarlo claro: la verdadera personalidad de esta mujer es Melita Norwood, aunque cambiaron su nombre en la película, exigencias de guion.


Para tomar la versión joven de Joan Stanley la británica Sophie Cookson demostró su talento actoral al presentar a una chica que -según sus buenos ideales- se involucró en la carrera armamentista de la Guerra Fría empleando su intelecto mientras le hacía frente a los engañosos caminos del amor, finalmente, todos siguen siendo seres humanos y nadie puede resistirse a ciertas tentaciones, ¿cierto?


Es justo aquí cuando el libreto de Shapero pierde ritmo y apuesta por un drama romántico cliché mientras se tiene de excusa la filtración de datos al gobierno revolucionario de Iósif Stalin. A pesar de tener a la estelar Judi Dench en el reparto, la historia obliga al público a retroceder en su vida con emotivos recuerdos de su mejor época como "espía". Inclusive podrás sentirte atrapado en un lento desarrollo en el cual la protagonista permanece en un limbo moral y emocional que sólo consume minutos de la cinta.




A pesar de esto la película logra sumergirte en su atmósfera correspondiente al puente histórico entre la década de los años 30 y 40 en Inglaterra, el trabajo detrás de la dirección de arte apuesta por la elegante moda de aquel entonces, inclusive esto logra crear una conexión especial con el trabajo de Sophie Cookson, nunca te cansas de verla en pantalla con su elegante sombrero de ala corta y su labial carmesí.


La espía roja
es una cinta que, sin duda, buscó contar una historia de secretos gubernamentales en la Guerra Fría a través de otra fórmula, desde la vivencia de una mujer que se convirtió en espía sin haberlo pedido, por tal motivo llevó -hasta cierto grado- una vida regular, con problemas amorosos y muchas tardes en una casa de té.


Por otro lado, Judi Dench forma parte del reparto, pero no realmente de la historia, con tantos flashbacks la verdadera protagonista es Cookson, quien a pesar de su destacado trabajo quedarás con ganas de tener más tiempo el talento y la experiencia actoral de Dench en la pantalla grande. Al final podrás presumir que gracias a esta película conoces un poco más de la curiosa vida de Melita Norwood, a.k.a. la “abuelita espía”, pero eso es todo, el género sigue siendo competitivo y la propuesta de Trevor Nunn perderá fuerza con el paso de los años.

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