Marriage Story
Críticas
5,0
Obra maestra
Marriage Story

Cuando el amor acaba

por Miguel Martínez

“Qué difícil es hablarte y tú no comprender, conversar lo mismo y enfadarnos otra vez”, era uno de los tantos versos que cantaba el príncipe de la canción José José en una de sus icónicas melodías ochenteras. Quizá estas palabras podrían ser la síntesis perfecta para Marriage Story, la nueva película de Noah Baumbach (Frances Ha), realizada por Netflix, presentada en el Festival Internacional de Cine de Toronto.

La cinta cuenta la historia de la pareja formada por Charlie (Adam Driver) y Nicole (Scarlett Johansson). Ambos se dedican a las artes escénicas: él dramaturgo, ella actriz. Aunque es claro que ambos aman con locura ciertas características y cualidades del otro, la realidad es que en su presente no han podido arreglar las diferencias que han aumentado con el tiempo en su relación, por lo que deciden que el divorcio sería la mejor opción, aunque esto afecte a su hijo.

Contrario a lo que el título pudiese señalar, el décimo largometraje del cineasta Noah Baumbach se aleja completamente de la fórmula donde se muestra en pantalla la típica historia de amor que florece, se consolida y que poco a poco se desvanece, algo visto con anterioridad en trabajos como 500 días con ella (Webb, 2009) o Amor índigo (Gondry, 2013). Baumbach no pierde tiempo y va directo a la crisis de un matrimonio que en algún punto de sus inicios fue feliz y funcional, sin embargo, ha dejado de serlo.



 




El guión escrito por el propio Baumbauch nos traslada al desgastante proceso que es vivir un divorcio, los daños colaterales que pueden tener y, sobretodo, el impacto que puede generar cuando hay un tercer involucrado entre el irritable papeleo. El minucioso trabajo de guión aquí es la clave de todo. A través de largas secuencias que no son más que conversaciones entre sus protagonistas, el director neoyorquino lograr hacer de las situaciones rutinarias con diálogos sencillos, un frenesí donde vemos el nacimiento de una discusión hasta llegar al punto más alto de las emociones que derivan en inevitables lágrimas.

Es aquí donde la sencillez -en apariencia- de su historia encuentra su mayor mérito. El trabajo actoral de Adam Driver y Scarlett Johansson, aunado a la dirección de Baumbach son fundamentales para la ejecución de estas secuencias que conforme se desarrollan, provocan un Knock Out emocional en el espectador capaz de destrozar a cualquiera. En cuestión de segundos, uno se encuentra inmerso en una ensordecedora discusión que no acabará bien para nadie.

El formato de 35 milímetros que fue empleado para realizar esta cinta permite captar a detalle las expresiones de sus protagonistas. El detalle, una vez más, es la clave de todo. Para Baumbach, capturar las miradas, los labios y los gestos es primordial, sobre todo cuando se trata de exponer la intensidad de un conflicto que poco a poco rompe la escasa estabilidad emocional que tienen Charlie y Nicole.

Marriage Story es un ejercicio que retrata con creces un episodio de la vida misma. Aquello que podría ser rutinario, pero que puede resultar sumamente complicado que cuando se vive y se analiza desde adentro. Sin duda, este largometraje se posiciona como una de las mejores producciones que ha hecho Netflix hasta la fecha y que quizá acerque a la plataforma a su tan ansiado premio de la Academia como Mejor película negado con el fenómeno Roma.

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