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    Escuela para seductores
    Críticas
    2,0
    Pasable
    Escuela para seductores

    ¿Qué aprendiste hoy en la escuela? Nada nuevo

    por Uriel Linares

    El viejo arte de la seducción, aquel secreto resguardado por generaciones dispuestas a enamorar con una sonrisa y desaparecer con la primera ventisca de verano, la sensualidad en dosis cortas y mortales, regocijo en medio de una tormenta. ¿Cuántas veces no hemos visto películas que muestran un personaje experto en sentimientos del sexo opuesto, quien a su vez comparte sus conocimientos a un grupo de incompetentes discípulos? Vivimos momentos extraños entre paredes y el lento paso del tiempo, ¿qué tiene por ofrecer Escuela para seductores? La ópera prima de la también actriz, Giovanna Zacarías, ganadora del Ariel por su cortometraje Ramona.

    Es verdad que jamás nos cansaremos de ver historias dramáticas que giren en torno del amor y su proceso seductivo, mucho menos de recibir algunos consejos prácticos para la vida diaria (nunca están de más), pero una vez que piensas en la historia de Escuela para seductores, la cual sigue a Raúl (Juan Ugarte), un joven que tras una terrible experiencia de un amor no correspondido, decide invertir su dinero y tiempo para convertirse en un maestro de la seducción, de este modo logra acostarse con cualquier mujer que cruce en su camino mientras reparte algunos consejos no sólo a los personajes de la cinta, también al público.

     

    Inmediatamente llegó a mis recuerdos esta marcada tendencia de Hollywood que rondó entre 2004 y 2009 con famosas películas como Alfie: El seductor irresistible con Jude Law al frente, Hitch: especialista en seducción con el carismático Will Smith o Spread con Ashton Kutcher. Todas estas historias seguían el mismo principio de un joven apuesto lanzando tips y reglas al espectador para formar una guía sencilla y contundente de seducción; por supuesto existen cientos de producciones con el mismo formato, algunas más antiguas y otras tantas más contemporáneas, pero… ¿de verdad es necesario lanzar otra versión más a mediados del 2020? 

    Escuela para seductores nunca logró encontrar una propuesta creíble a pesar de tener muchas referencias debido a su débil planteamiento que obliga al espectador a seguir la vida de un hombre poco interesante o talentoso, finalmente una ruptura amorosa que transforma a un personaje y da clases de seducción... es un fórmula gastada. No cabe duda que este argumento pudo ser resuelto en un formato corto o bien como una propuesta colorida para nuevas generaciones en otras plataformas, pero no en un largometraje. Ni su protagonista tuvo el carisma y soltura necesaria para lograr convencer que es un hombre fuera de serie, ni la dirección de Zacarías pudo crear una verdadera conexión con el espectador.

    El mismo libreto muestra personajes creados por un largo y extenuante listado de clichés que a la larga desgasta cualquier buena intención. Además la característica principal de su protagonista (decir tips de seducción a la pantalla) se vuelve una experiencia aburrida y desesperante, inclusive monótona, pero ¿por qué sí funcionó con las películas antes mencionadas? Por su clara (también sencilla, pero eficaz) narrativa que sólo buscaba llevar al personaje del punto A al B mientras exploraba otras circunstancias de su vida, pero entendía que nadie seguiría apuntado reglas o consejos después de la mitad de la película.

    En algún momento la historia parecía que buscaba unificar generaciones: los que vimos y nos gustaron todas aquellas producciones de principios del 2000, incluso algunas más clásicas en su tipo como la propia Alfie protagonizada por Sir Michael Caine, esto con nuevos cinéfilos que ven más atractiva una historia sencilla y personajes hechos de pintorescos moldes.

    Pero hubo algo más… especialmente con Giovanna Zacarías, quien estuvo alejada de aquel bello cortometraje de Ramona por el que ganó el prestigioso Ariel; por supuesto el salto al largometraje no es sencillo, pero nos había dejado clara su necesidad por contar historias que unen lazos humanos mientras buscan un sentido de pertenencia y gozo por la vida misma; no cabe duda que estamos hablando de polos contradictorios en cuanto ponemos Escuela para seductores y Ramona una junto a la otra.

    Y no se trata de repetir o continuar las mismas historias para ganarse un lugar en la industria, pero es evidente que Zacarías no estaba creando una película que tuviera el mismo fuego como lo hizo con su cortometraje. En el caso de su ópera prima es verdad que algunos personajes acuden a Raúl por no encontrar el amor en su vida y tener dudas en su sentido de pertenencia, incluso existen algunos diálogos que incitan a la reflexión en esta cinta, pero no es suficiente, aún más cuando existe una clara deficiencia por construir una historia divertida con un personaje principal alejado de la credibilidad, porque ser un hombre seductor en la pantalla grande va más allá de ropa elegante y poses falsas, todo reace en la personalidad para llenar un personaje y en esta ocasión jamás se consiguió.

    Escuela para seductores es una película que buscó imitar el formato de producciones como Alfie: El seductor irresistible o Hitch, pero que fue incapaz de encontrar su propio estilo debido a sus personajes creados a partir de agotadores clichés y una narrativa incapaz de crear una atmósfera de auténtica seducción. Tal vez esta premisa de consejos funcionó a principios de los 2000, incluso creo esta corriente de moda en Hollywood, pero aquellas cintas tenían un camino claro y un protagonista repleto de carisma que no forzaba pose alguna, pues era un verdadero seductor.

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