Un papá pirata
Críticas
2,5
Regular
Un papá pirata

Cuando un hijo busca el perdón de un padre y el amor verdadero

por Uriel Linares

¿Cómo reaccionarías si de un momento a otro descubres que tu familia te mintió toda tu vida? Lo sé, con sólo pensarlo el estómago se revuelve, pero al final de cuentas hay de engaños a engaños, ¿no es así? Y en muchas ocasiones depende más del cómo tomes la noticia, además siempre hay una explicación. Este es el camino que sigue Un papá pirata, en la que, a través de los ojos de Ian (Luis de La Rosa), conocemos que no todas las comedias deben ser brillantes y coloridas, sino también pueden poner nuestra perspectiva de cabeza.

Ian es un joven de 16 años quien a pesar de las comodidades que su familia le brinda se ve expuesto a una tragedia capaz de expandir su dolor y desconcierto. Un instante antes de dar el último aliento, su abuela le revela una impactante noticia: tiene otro padre, uno verdadero y fue un famoso actor de televisión en los años 80, sin embargo, su carrera vino a menos y actualmente pocos son los que recuerdan al gran André Gatica (Miguel Rodarte). Es a partir de este momento que Ian toma la decisión de conocer a su padre biológico y buscar la manera de entrar en su vida.

Actualmente son pocas las películas que no muestran todas sus cartas desde el tráiler y este fue el caso de Un papá pirata. En principio sólo esperaba ver la clásica fórmula de comedia de principio a fin, sin embargo, algo distinto sucedió: los personajes no sonreían, tampoco estaban viviendo una situación placentera; todo lo contrario, pensamientos reflexivos surgían en los diálogos del protagonista y en vez de tirarse al suelo y patalear por lo injusto que fue la vida con él, buscó una salida, tomó valor y enfrentó la situación

Esperen un momento, esto no es típico del cine mexicano, insisto: una vez que plantean la irreverente comedia en sus avances, eso será lo único que verás en la proyección. Esto muestra la posibilidad de contar con momentos grises y coloridos en un mismo personaje, así lo demostró Luis de La Rosa, quien últimamente ha comenzado a levantar su carrera y no es extraño ver su rostro por muchos lados. 

En esta cinta nos muestran la paternidad desde otra perspectiva: la del hijo, colocando sobre la mesa un tema centrado en no bajar los brazos y siempre buscar una salida, porque los pequeños también pueden ayudar a los mayores, inclusive siendo más emotivos en el proceso. Aunque el reparto no está conformado por niños, Miguel Rodarte supo crear un vínculo especial entre sus compañeros de set a quienes le saca unos cuantos años y denota la diferencia de generaciones, pero esto no fue problema alguno para que Natasha Dupeyrón, Paco Rueda, Slobotzky y el mismo Luis de La Rosa se vieran como una verdadera familia.



A pesar de esto último la cinta es incapaz de crear una poderosa atmósfera dramática, una de las grandes cualidades de los coming of age. Esto va estrechamente ligado a la identidad de la historia, en un principio mencioné que esperaba una simple comedia y no fue de esa manera, pero sí tiene momentos livianos, aunque también apuesta por otros instantes melancólicos que cuestionan el sentido de pertenencia del protagonista. Al final, la cinta no termina por definir su rumbo y esto entorpece el desarrollo de la misma.


Por tal motivo tendrás que llevar bien claro esta situación para no salir insatisfecho de la sala. Por supuesto es una película para toda la familia y de ello se encargó Humberto Hinojosa Ozcariz (Camino a Marte), quien además de dirigir la cinta también la coescribió. Es indudable su tono ligero para desarrollar situaciones que podrían ser un verdadero tormento para muchas personas.


Y sólo como observación adicional, la dirección de fotografía estuvo a cargo de Marc Bellver, quien se atrevió a mostrar una dinámica propuesta visual para acentuar el pesar de los personajes, esto es justificado por su larga trayectoria haciendo documentales, sin duda una mezcla de estilos que da un resultado peculiar a esta cinta, la cual busca el perdón de un padre y el amor del verdadero.

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