Es el tercer trabajo del cineasta Marcelo Tobar, luego de las cintas Asteroide (2014) y Oso Polar (2017).
Sobre la idea, el director comenta: “Todos tuvimos veinte años alguna vez. Todos soñamos con ideales que se enfrentaron a la dura realidad del mundo laboral, las relaciones imposibles y las crisis económicas y personales. Ser adulto no es fácil. Tal vez por eso nos aferramos vigorosamente a nuestros amigos de juventud. ¿Será para recordar quienes fuimos o para mantener la llama viva de lo que podríamos ser?”.
Reconocido por haber filmado la primera película mexicana con celulares, Oso Polar (2017), esta es la primera película del director que tiene un presupuesto considerable para su realización.