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    La noche de la bruja
    Críticas
    2,5
    Regular
    La noche de la bruja

    Ideas flotando sin aterrizar

    por Iván Romero

    El cine de horror se encuentra en uno de sus mejores momentos gracias a directores competentes y retadores como Robert Eggers (The Lighthouse), Ari Aster (Midsommar) o Jordan Peele (Nosotros), quienes han sentado las bases actuales del género y creado historias mucho más frescas y perturbadoras que se están añadiendo a los anales cinematográficos porque no se quedan en la zona de confort. Filmes como Halloween de David Gordon Green, respetan al pie de la letra la fórmula, pero con ideas mejor planteadas y montajes impecables. La noche de la bruja de Jordan Barker, tiene por momentos escenarios que rosan con estas propuestas, pero que no evoluciona y nos hace pensar que en el texto había algo más interesante que el resultado en pantalla.

    La película inicia con un grupo de amigos que se aventuran en un viaje a las montañas para pasar el fin de semana y hacer snowboarding. De pronto, la carretera está cerrada y tienen que desviarse por un camino que los lleva a un bosque, mismo que cambia los planes no sólo de sus vacaciones, sino de sus vidas.

     



    La protagonista del filme es Jill (Hannah Kasulka), una joven estudiante, vulnerable, aguerrida que toma bando entre los miembros del grupo con tal de salir con vida. Sorpresivamente esta película se centra más en la supervivencia y las relaciones humanas, ya que el principal conflicto radica en cómo cada miembro toma decisiones que podrán afectar al otro; de tomar un camino equivocado los confronta a todos y no hay nada más terrorífico que enfrentarse con la sensatez.

    Sin duda este tratamiento es interesante, pero no deja de ser un engaño ya que el elemento sobrenatural que vende el título no existe. Hay una metáfora evidentemente que se sugiere, comparando el escenario de los jóvenes en el bosque con los juicios de brujas. El director opta por quedarse en ese lugar, dejando al espectador creer que quizá lo sucedido es debido a algo sobrenatural, pero no lo hace con pericia. Al terminarlo sientes que recién viste un drama de supervivencia (muy mediocre) más que una historia con tintes de horror; muy al estilo de Cabin Fever, pero sin el gore y lo intencionalmente absurdo de este filme. Afortunadamente la duración de La noche de la bruja es su mayor ventaja, ya que apenas tiene 90 minutos.




    Sí genera momentos de tensión, hay paranoia e incertidumbre, pero se desvanece en un chistar y en lugar de tomar un rumbo más tétrico y hasta teatral con los personajes, sólo se queda en ideas que se pierden y chocan con los clichés del género. Sumando a esto, se nota una premura por contar lo anecdótico de la premisa. Es justamente lo que decimos, ideas hay muchas, pero el compromiso y la lealtad con la visión del texto es lo que sigue faltando en el género de horror.

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