Tercera colaboración entre Alejandro González Padilla y Jaime Camil, luego de las cintas I Love Miami (2006) y Regresa (2010)
El proyecto costo poco más de 35 millones de pesos, parte del cual fue invertido por el propio Jaime Camil.
Jaime Camil aprendió a hablar en venetto, una lengua anterior al italiano moderno.