Este largometraje representa el debut como director de Rodrigo Prieto, director de fotografía, conocido por su trabajo en grandes producciones de Hollywood.
No es la primera vez que este clásico de la literatura llega a la pantalla grande. El primer largometraje en adaptar Pedro Páramo corrió a cargo del español Carlos Velo, aspirante a la Palma de Oro en el Festival de Cannes de 1967.