El modus operandi de Cavallé se basaba en entablar una relación sentimental con la víctima. Contactaba con ellas a través de aplicaciones móviles de citas, donde engañaba a las mujeres, haciéndoles creer que tenía una gran fortuna. Tras un tiempo de relación, el acusado les pedía varias cantidades de dinero con excusas realistas y muy bien elaboradas.