Se estrenó en la edición 76° del Festival Internacional de Cine de Locarno.
El corto comparte un mismo universo temático y expresivo, que se desprenden del tercer largometraje de Bertrand Mandico, Conann (2023).
El cortometraje comienza con una mención necesaria: se hizo en pandemia y responde a una urgencia o problemática de suspensión en la que entraron los cineastas en esta crisis.