Caín y Abel son dos gemelos que crecen teniendo una relación bastante complicada. A pesar de ser familia, entre los dos surge un rechazo y resentimiento que los marcará para siempre. Desde pequeños eran muy diferentes, pues Caín era amistoso y simpático, mientras Abel solía ser más reservado y con cierto temple, ahora que son adultos sus personalidades no han cambiado y siguen siendo tan opuestos como el primer día. Cuando Caín decide comenzar a formar su propia familia al lado de la mujer que ama, Rosa, un secreto amenaza con destruir el enorme futuro que éste vislumbraba por lo que deberá enfrentarse a su hermano tarde o temprano. Mientras los dos lidian con este secreto y amenaza, también descubren el trasfondo bíblico que poseen sus nombres y la obsesión de su madre por mantenerlos idénticos así que deberán arreglar sus diferencias de una vez por todas o quizás su mala relación de hermanos tan solo vaya incrementando. Aunque Caín suele ser más querido por las personas, éste oculta un lado oscuro que sólo Abel conoce.