El sistema educativo coreano ha colapsado, pues los estudiantes no le tienen miedo a nada y son sumamente rebeldes, además de que sus padres son sumamente negligentes. Debido a esto surge la Agencia de Protección de los Derechos Educativos, la cual se encargará de ocupar métodos prácticas y poco convencionales para así reformar a estos jovenes estudiantes. Na Hwa Jin, el supervisor de campo de esta agencia, llega a una de las escuelas para enseñar a estos alumnos de una forma que los libros jamás han indicado.