En los orígenes solo existía el Invierno, una deidad cuya soledad la llevó a fragmentar su esencia para dar origen a la Primavera. Por mandato de la Madre Tierra, hizo lo mismo para crear el Verano y el Otoño, estableciendo así el ciclo perpetuo de las estaciones. Así, las deidades intentaron delegar sus funciones en otras criaturas, pero ninguna logró cumplir la misión. Fue entonces cuando la humanidad, desesperada, ofreció su servicio a cambio de paz y estabilidad en sus tierras, y los Agentes de las Cuatro Estaciones nacieron: seres humanos elegidos para portar esos poderes. Un día, Hinagiku —la Agente de la Primavera— es raptada. Con su desaparición, la primavera se esfuma y un invierno sin fin cubre el mundo; pero su guardiana, Sakura Himedaka, no se rinde y la busca durante años. Cuando Hinagiku reaparece de manera inesperada, ambas deciden emprender la misión de devolver la estación robada, confrontar los sucesos del pasado que las distanciaron y rescatar el afecto que se niegan a perder por segunda vez.