Cada vez que Sunao está enferma o sin ganas de acudir a clases, aparece Nao para ocupar su lugar. Nadie sabe que existe; nació del propio deseo de Sunao de tener alguien que la reemplace. Un día, conversa con Sanada, un compañero de estudios. Pronto se hacen amigos, pero él es el primero en percibir que ella es distinta de la Sunao original. Nao le pide que solo le dirija la palabra cuando lleve el cabello semirrecogido y Sanada acepta la extraña condición. Disfrutan del tiempo juntos, y conforme la cercanía crece, Nao descubre que siente algo especial por él. Pero una pregunta la atormenta: ¿qué ocurrirá si una réplica se atreve a enamorarse?