Botan Kamiina, recién llegada a la universidad y a la residencia estudiantil, descubre el mundo del alcohol casi por accidente al ver a Ibuki Tonami, la callada líder del dormitorio, disfrutando un highball a solas. A partir de esa primera copa, se abre para Botan una exploración sensorial y emocional. Mientras ella descubre la alegría de brindar en compañía, Ibuki comienza a entender, poco a poco, que no hay placer que no sepa mejor cuando se comparte.