Después de la muerte de su padre Murat II, Mehmet II asciende al trono otomano con tan solo 12 años después. Después de enfrentarse a enemigos internos y externos, decide completar lo que estaba destinado a hacer: conquistar Constantinopla. Sin embargo, debido a la presión política que se genera después de la muerte de su hijo Mohame, decide ceder el trono. Los años siguientes, Mehmet II trabaja de la mano del poder para conquistar más territorios y ofrecerle al pueblo no musulman una libertad religiosa.