El documental muestra la vida en 16 prisiones de todo el mundo, principalmente desde la perspectiva de los presos, pero también incluye la perspectiva de los guardias de la prisión y otras personas que interactúan con el sistema penitenciario. Paul Connelly y Raphael Rowe llevan al espectador a conocer de fondo las peores cárceles alrededor del mundo entero, por dentro, viviendo el día a día como reclusos reales durante toda una semana entera, donde ninguno de los requisitos mínimos de de habitabilidad son cumplidos y donde el hacinamiento, la precariedad y la inseguridad están a la orden del día.