En esta cuarta entrega, Pedro, Luis, Raúl y Santi continúan enfrentándose a los cambios constantes de la sociedad, los retos de la paternidad, las relaciones y los roles en los que ahora encajan. A pesar de llevar este tiempo deconstruyéndose, los cuatro amigos se dan cuenta que necesitan un espacio para volver a sentirse hombres a su manera, así que terminan rentando un piso entre todos. Este lugar se convertirá en su nuevo refugio, pero no sólo eso, también descubren un campamento donde pueden volver a ser lo ‘machos’ que tanto se suponía debían ser. ¿Qué nuevos y buenos aprendizajes les traerá su nueva travesía?