El amor entre Tita y Pedro cada vez parece ser más imposible, pues aunque tenían la esperanza de iniciar desde cero e irse lejos, ambos son separados por la revolución, la tragedia y su propia familia. Las cosas en la casa de los Garza se ponen tensas cuando el hijo de Rosaura y Pedro fallece, por lo que Pedro no puede dejarla y aún tienen que permanecer juntos. Tita ya no puede más con sus sentimientos y termina por ser encerrada en un convento por órdenes de mamá Elena, pues Tita la culpa por la muerte de Roberto, quien si hubiera seguido en el rancho y siendo alimentado por ella entonces seguiría vivo. Tita ya no planea obedecer a su mamá así que Elena planea recluirla en el convento para siempre, aunque esto le dará una oportunidad a Tita de ver la vida de otra manera y conocer mejor al Doctor Brown, quien podría ser la cura de su roto corazón. Por otra parte, aunque Pedro se salva de ser ejecutado, no quiere decir que la ha librado, pues su desempeño en la Revolución le traerán graves consecuencias con su padre y puede que no logre recuperar la vida que tenía antes.
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