En esta segunda temporada, la familia Olivares sigue siendo muy poco ordinaria, pues a los cuatro integrantes de esta familia no son como el resto. A pesar de sus altas y bajas, Poncho, Angie, Alexa, Jonathan y su fiel guardián, Solovino, siguen creando su hogar en Coapa. Esta familia disfuncional ahora vivirá nuevas aventuras, sucesos, problemas, experiencias, victorias y demás. Comenzando por Angie y Poncho, pues Angie busca que su esposo la haga sentir deseada, procurada y sobre todo le cumpla en la cama, pero últimamente Poncho no siente tanto el goce sexual así que Angie optará por darle una dieta a base de kale y espinacas, las cuales se encargarán de su despertar sexual y así ella sentirse satisfecha. También, como Angie está próxima a cumplir años, lo que menos quiere sentirse es vieja así que se verá reflexionando sobre su edad y los prejuicios que hay respecto a esto, y afortunadamente tendrá a Marilú a su lado para levantarle los ánimos. Marilú y Esteban ya han logrado acoplarse a la ciudad y a su nuevo hogar, por lo que ahora a Esteban se le saldrán las cosas de control.