Los cambios continúan durante la sexta entrega de la serie, Brenda y el equipo de la División de Homicidios de Prioridad sobrellevan de la mejor manera la situación, cuando son reubicados a un nuevo cuartel general. Adaptarse al nuevo entorno no resulta una tarea sencilla, sin embargo, no hay tiempo para condescendencias cuando deben continuar resolviendo los nuevos y complicados casos del departamento de policía. Mientras tanto, la fricción entre la jefa Pope y Brenda llega a un punto crítico.