El narcisismo de la pandilla se sale de control, como siempre. Primero deciden hacer el bien: Dulce Dee y Mac adoptan a un bebé que fue abandonado en un basurero, Dennis se ofrece como voluntario con activistas de derechos ambientales, y todos en la pandilla se convierten en vigilantes para resolver el problema de los sin techo de Filadelfia. Luego, la banda trama varios planes para hacerse famosa: Mac, Frank y Charlie tratan de ser estrellas virales de video cubriendo las noticias locales mientras Dennis y Dee buscan la fama como mimados, drogadictos de los clubes. Sweet Dee sale con un rapero local que erróneamente se cree que es mentalmente discapacitado por Mac y Dennis, los cuales forman una banda, pero que no pueden precisar su género musical, especialmente cuando a Charlie se le ocurre una canción desarticulada y desarticulada sobre una misteriosa criatura que lo viola mientras duerme.