Si quieres una película que te haga sentir, pensar y quizá llamar a alguien después de verla, esta es una elección perfecta dentro del catálogo de Prime Video.
La ciencia ficción siempre ha sido un terreno fértil para hablar de cosas enormes, como el tiempo, la memoria y el destino. Pero cuando ese género se cruza con el amor, el resultado puede ser devastadoramente hermoso. Ahí están Her convirtió la voz de Scarlett Johansson en el romance más triste del cine moderno. Pasajeros mostró cómo el amor podría nacer en medio del vacío del espacio. Y Cuestión de tiempo nos recordó que incluso con viajes temporales, amar sigue siendo complicado.
Todas tienen algo en común: usan la ciencia ficción como excusa para hablar de lo que más duele. El miedo a perder, el deseo de volver atrás, palabras que no dijimos y las decisiones que quisiéramos borrar. Y hay una película que llevó esa mezcla a otro nivel, rompiendo corazones sin necesidad de naves espaciales ni futuros lejanos.
La joya que te destroza y te reconstruye
La película es Eterno resplandor de una mente sin recuerdos, una de las historias románticas más intensas y originales del cine moderno, y está disponible en Prime Video. Dirigida por Michel Gondry y escrita por Charlie Kaufman, la película nos presenta a Joel y Clementine, dos personas que se enamoran, se rompen y toman una decisión radical: someterse a un procedimiento para borrarse mutuamente de la memoria.
Gran parte de la película ocurre dentro de la mente de Joel, interpretado por Jim Carrey, en uno de los papeles más vulnerables de su carrera. Mientras sus recuerdos de Clementine desaparecen uno a uno, él empieza a darse cuenta de algo devastador: no quiere perderlos, ni siquiera los malos.
Del otro lado está Clementine, encarnada por Kate Winslet, una mujer caótica, impulsiva, luminosa y rota a la vez. Ella no es el típico interés romántico idealizado, sino que es real, se contradice y por eso duele tanto.
Ciencia ficción mínima, emociones al máximo
Lo brillante de Eterno resplandor de una mente sin recuerdos es que la ciencia ficción nunca se roba el protagonismo. El procedimiento para borrar recuerdos es casi secundario. Lo importante es lo que se pierde con cada recuerdo que se apaga: una risa, una discusión absurda, una mirada incómoda, un momento aparentemente insignificante que visto en retrospectiva, lo era todo.
La película plantea una pregunta incómoda: si supieras que una relación va a terminar mal, ¿la vivirías de todas formas? Y la respuesta, sin decirlo en voz alta, parece ser siempre la misma.
Sí, es una película triste pero no te deja vacío. Al contrario: te recuerda que amar vale la pena incluso cuando duele. Que el dolor no invalida lo vivido y que olvidar no siempre es sanar.
A más de 20 años de su estreno, Eterno resplandor de una mente sin recuerdos no envejeció. Al contrario. En una época obsesionada con borrar, bloquear y pasar página rápido, su mensaje resulta más vigente que nunca. No todo lo que duele debe desaparecer. A veces, es justo eso lo que nos define.