Vi "Cumbres Borrascosas" de Margot Robbie y Jacob Elordi, y te cuento por qué no es la película romántica que esperabas
Nath Rodríguez
-Redactora y coordinadora de base de datos
Cinéfila amante del horror, los romances y las adaptaciones literarias.

La nueva adaptación del clásico de Emily Brontë, bajo la mirada de Emerald Fennell, divide desde el primer minuto y confirma que no estamos ante el romance que muchos imaginaban.

Hoy llega a los cines de México y del mundo la esperada adaptación de Cumbres Borrascosas dirigida por Emerald Fennell y protagonizada por Margot Robbie y Jacob Elordi. Desde su anuncio, la película ha dado mucho de qué hablar en redes sociales y todo apunta a que dividirá opiniones, generará debates y, sobre todo, nos recordará que los romances no siempre tienen que ser cielo azul, colores pastel y corazones en pleno fin de semana de San Valentín.

De la mano de la directora de Una joven prometedora y la provocadora Saltburn, lo primero que debo mencionar es algo innegable: la química palpable entre Jacob Elordi y Margot Robbie, que funciona como eje central de todo el filme. Dicho esto, también tengo que admitir que Cumbres Borrascosas me dejó con sentimientos encontrados. El más claro de todos: esta no es una película romántica convencional.

A lo largo de la historia del cine y la televisión hemos visto múltiples adaptaciones de esta novela (no por nada es un clásico). Actores como Tom Hardy o Kaya Scodelario han dado vida a Heathcliff y Catherine, pero ninguna versión ha sido completamente fiel al libro. Y para dejarlo claro desde ahora: esta tampoco lo es. Estamos muy lejos de una adaptación literal de la obra de Emily Brontë. Sin embargo, eso no significa que carezca de encanto propio.

Si dejamos de lado el purismo y la necesidad de trasladar cada página a la pantalla, es posible apreciar cómo Fennell abraza los elementos esenciales de la historia, elimina lo que no le interesa y construye su propia visión: un filme estéticamente poderoso, incómodo por momentos y con una tensión sexual que no busca idealizar el amor, sino exponer la obsesión.

Desde el inicio, Fennell juega con el espectador. Nos introduce en su propuesta a través de insinuaciones sensoriales y una tensión que se construye más desde lo sugerido que desde lo explícito. Los planos cerrados, los insertos de elementos como huevos o pescados, e incluso la escena más directa con una criada y un arnés, dejan claro que estamos ante una película que no solo apuesta por lo visual, sino por lo provocador.

Uno de los grandes aciertos es la impecable fotografía de Linus Sandgren, que eleva enormemente la experiencia. Cumbres Borrascosas es, sin duda, una película estéticamente bella: vestuarios envidiables, detalles clásicos y una ambientación que quienes aman cintas de época como Orgullo y prejuicio o Mujercitas sabrán apreciar. Sin embargo, en algunos momentos esa misma apuesta estética juega en su contra y roza lo caricaturesco, como si la película estuviera a punto de convertirse en una parodia involuntaria.

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El filme se mueve constantemente entre lo incómodo, lo egoísta, lo soberbio y lo doloroso de un romance que no ocurrirá. Hay momentos en los que Cathy y Heathcliff resultan detestables y difíciles de empatizar, pero esa crudeza también aporta dimensión. Los actores cargan gran parte del peso emocional, aunque por momentos la línea entre lo intenso y lo excesivo se vuelve difusa.

Desde el principio sabíamos que no sería una adaptación fiel, sino una reinterpretación filtrada por la visión de su directora. La participación de Charlotte Mellington y Owen Cooper como las versiones jóvenes de Cathy y Heathcliff funciona principalmente como contraste: la inocencia inicial frente a la desesperanza que define su desarrollo y la inevitable tragedia que se avecina.

Lo que no termina de convencerme del todo es el casting de Margot Robbie. Su Catherine es sólida y la química con Elordi es innegable, pero por momentos no parece integrarse completamente a la estética caótica y excesiva que propone Fennell. El fichaje de Hong Chau como la versión adulta de Nelly parece intentar equilibrar ciertas diferencias generacionales entre los protagonistas, aunque la química central sigue siendo el verdadero motor de la película.

Algo que sí encaja sorprendentemente bien en la propuesta son las canciones de Charli XCX. No era una combinación que anticipara, pero la fusión entre su sonido y las inquietudes estilísticas de Fennell termina por reforzar esa visión libre y personal de este romance legendario.

Con todo esto, queda claro que Cumbres Borrascosas no busca conquistar a quienes ya aman la historia original, sino marcar su propia identidad en 2026. Es un homenaje al romance tórrido que marcó la literatura, pero reinterpretado sin miedo al exceso ni al caos.

Lo que queda al final es una película singular, que estoy convencida de que se convertirá en favorita de ciertos rincones del internet. Pero definitivamente no es para quienes buscan un romance arrebatado que nos haga suspirar y derramar hasta la última lágrima.

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