Pierce Brosnan ya dio su veredicto personal. Y cuando un ex 007 dice que se quita el sombrero ante alguien, el mundo escucha
Cada vez que el nombre de James Bond queda vacante, el mundo se pone en modo, sacando la pregunta: ¿Quién será el próximo en ponerse el esmoquin más famoso del cine? No es solo un casting, es casi un evento global. Porque que Daniel Craig se despidió con Sin tiempo para morir hace un par de años, el sitio del espía ha quedado vacío y sin heredero.
No hay anuncio, no hay fecha ni pistas concretas. Solo rumores que aparecen y desaparecen de vez. Y en medio de esa incertidumbre, alguien que sabe perfectamente lo que significa cargar con ese papel decidió opinar: Pierce Brosnan, uno de los 007 más queridos de los noventa.
Daniel Kaluuya, Joe Alwyn, Nicholas Hoult e incluso Cillian Murphy han sido mencionados como posibles candidatos. Pero hay uno que suena con especial fuerza desde hace meses, y para Brosnan, es el indicado: Aaron Taylor-Johnson.
"Me quito el sombrero ante él"
El también actor de Mamma Mia! no se anduvo con rodeos cuando le preguntaron por Aaron Taylor-Johnson como posible Bond. El actor irlandés fue claro: considera que tiene el carisma, la presencia y la energía necesarias para asumir el papel.
"Me quito el sombrero ante él", declaró, dejando ver que no se trata de una opinión cualquiera. Para alguien que encarnó al agente en películas como GoldenEye y El mañana nunca muere, esas palabras pesan.
No es una designación oficial. Pero cuando un ex Bond valida públicamente a un candidato, el comentario no pasa desapercibido.
¿El elegido natural?
Aaron Taylor-Johnson lleva tiempo construyendo una carrera sólida. Ha transitado entre el cine independiente y las grandes producciones, mostrando versatilidad física y dramática. Además, tiene ese aire clásico mezclado con intensidad moderna que podría encajar con la nueva etapa de la saga.
Sin embargo, el debate sigue abierto. Hay quienes prefieren un rostro completamente inesperado. Otros apuestan por un perfil más arriesgado. Lo único seguro es que el casting definirá el rumbo de la franquicia durante al menos una década.
La presión de heredar el esmoquin
Ser James Bond no es solo protagonizar una película. Es convertirse en parte de una tradición cinematográfica que lleva más de 60 años. Cada actor que asume el papel redefine al personaje para su generación. Y ahora, con nuevos dueños creativos y un público más exigente que nunca, la elección será todavía más observada.