Puede que 2023 haya estado lleno de títulos más comentados. Pero cuando se trata de acción pura, esta cinta se lleva el trofeo.
El 2023 no se anduvo con juegos en términos del séptimo arte. Tuvimos el drama devastador de La ballena, la revolución animada de Spider-Man: A través del Spider-Verso, el fenómeno rosa imparable de Barbie y la intensidad histórica de Oppenheimer. Cada una dominó la conversación a su manera. Premios, memes, debates eternos en redes.
Fue uno de esos años donde ir al cine se sentía como evento obligatorio. Pero entre tanto drama, existencialismo y multiversos animados, hubo una película que hizo algo más simple y más difícil: recordarnos por qué el cine de acción todavía puede sentirse como magia pura.
La séptima misión que subió la apuesta
La película es Misión: Imposible - Sentencia Mortal Parte 1 y dura 160 minutos, pero ni los sientes. En esta séptima entrega, Ethan Hunt, interpretado por Tom Cruise, enfrenta su misión más peligrosa hasta ahora: detener una nueva arma capaz de poner en riesgo a toda la humanidad.
Esta vez, el enemigo no es un villano clásico con discurso dramático: es una inteligencia artificial. Es una amenaza invisible, incontrolable y global. Y la premisa es clara: nada debe ser más importante que la misión, ni siquiera las personas que amas.
Acción que se siente real
Lo que distingue a esta entrega no es solo la escala, sino la ejecución. Tom Cruise sigue haciendo sus propias acrobacias. Saltos imposibles en motocicleta, secuencias en trenes en movimiento y persecuciones que no parecen generadas por computadora, sino construidas con sudor y riesgo real.
El equipo también regresa con caras conocidas como Simon Pegg y Ving Rhames, además de Rebecca Ferguson. Y se suma por primera vez Hayley Atwell, aportando frescura y una dinámica inesperada que eleva la tensión. No es solo explosión tras explosión: hay ritmo, suspenso y hasta humor.
El espectáculo como experiencia
En una época dominada por efectos digitales masivos, esta película recuerda que la acción también puede ser artesanal. Que un buen encuadre, una coreografía precisa y un actor dispuesto a arriesgarse pueden generar algo casi hipnótico.
Durante 160 minutos, el espectador no descansa pero tampoco se satura. Es una montaña rusa diseñada con precisión. Y sí, puede verse en streaming en Prime Video, lo que la convierte en una oportunidad perfecta para revivirla, o descubrirla si te la perdiste en cines.