La mejor película de la historia para James Cameron no fue una cinta de acción ni una epopeya futurista, sino algo completamente distinto.
Cuando se habla de James Cameron, casi siempre aparecen los mismos títulos en la conversación: Titanic, Avatar y Terminator. Y es lógico. Son películas enormes, ambiciosas, técnicas hasta el delirio y con una escala que prácticamente se volvió marca personal. Cameron es, para mucha gente, el cineasta que mejor entendió cómo hacer del cine una experiencia gigantesca.
Por eso, a cualquiera podría causarle sorpresa descubrir cuál es la película que él considera la más importante en su vida. Uno podría creer en algo futurista, en una obra de ciencia ficción pesadísima o en una cinta de acción con músculo y explosiones. Pero no. La favorita de Cameron va por otro lado, uno mucho más clásico, más emotivo y hasta más inocente, aunque igual de poderoso.
Ahora la mira con otros ojos
La elegida es El mago de Oz. En una entrevista retomada por Empire, Cameron lo dijo sin rodeos y explicó que lo ha acompañado desde que la vio por primera vez en una televisión en blanco y negro a inicios de los años 60. No habló de una admiración lejana sino de una película que sigue viva para él.
Cameron también explicó que hoy ya no la ve sólo como el niño que quedó maravillado por ella. Ahora la mira además como director, con todo el cansancio y la experiencia que vienen después de décadas de rodajes. En la misma reflexión dijo que incluso piensa en cosas muy concretas, como lo insoportable que debió ser el traje del León bajo aquellas luces de estudio antiguas, y en lo duros que eran los actores de esa época.
El mensaje que él rescata no es el más obvio
Otro detalle muy padre de lo que dijo es que, para él, el mensaje de El mago de Oz no es realmente el famoso "No hay lugar como casa". Cameron explicó que lo que más le importa de la película es otra idea: que si respetas a las personas que conoces en el camino y las ayudas, terminas construyendo amistades, y ese cuidado mutuo es lo que permite atravesar cualquier adversidad.
Y suena tierno, pero también revela mucho sobre él. Porque detrás de los efectos, los naufragios, los robots y los mundos alienígenas, varias películas de Cameron también giran alrededor de grupos que sobreviven cuando aprenden a confiar unos en otros. Es entonces cuando su elección no es tan extraña como parece.
Una favorita inesperada, pero muy reveladora
Al final, lo más interesante de esta confesión no es sólo que James Cameron adore El mago de Oz. Es lo que esa respuesta deja ver de él. Porque el director que ayudó a construir algunas de las películas más espectaculares del cine moderno sigue completamente conmovido por un clásico de 1939 dirigido por Victor Fleming, protagonizado por Judy Garland y convertido desde hace décadas en una de las grandes referencias de Hollywood.
Así que la mejor película de la historia para James Cameron no fue una cinta de acción ni una epopeya futurista. Fue El mago de Oz, una historia que todavía lo emociona como cuando era niño.