En Netflix: una joya de suspenso psicológico considerada una joya. La recomendación para esta noche es 'El Prodigio'
Sergio Negrete
-Redactor
Mi infancia estuvo repleta de películas de Disney en VHS. Bien podría ser un personaje de 'El diario de Bridget Jones', 'Fleabag' o 'Parks and Recreation'

Está en Netflix México, dura menos de dos horas y deja esa sensación rica de las historias que no sólo te intrigan mientras las ves, sino que se quedan dando vueltas un rato después.

Netflix está lleno de thrillers y títulos que prometen misterio, una casa antigua, una desaparición rara, una protagonista mirando al vacío y una verdad escondida que, al final, no era tan impactante. El catálogo se mueve mucho por ahí. Por eso se agradece tanto cuando aparece una película que sí sabe cocinar el suspenso sin arruinarlo todo.

También ayuda que no vaya por el camino más obvio. Que no sea una cinta de sobresaltos fáciles ni una de esas historias que dependen por completo de un giro final para justificar el viaje. Siempre se agradece una cinta con una atmósfera espesa, silencios incómodos, fe, culpa y una sensación de encierro que se mete poco a poco. De esas películas que no necesitan levantar la voz para dejarte intranquilo.

La recomendación de esta noche

La película es El prodigio y está en Netflix México. Florence Pugh interpreta a Lib Wright, una enfermera inglesa enviada a una región rural de Irlanda en 1862 para observar a una niña de 11 años que lleva meses sin comer y sigue viva. Desde ahí, la película presenta un enigma médico, religioso y emocional bastante más raro de lo que parece al principio.

Lo mejor es que la premisa va más allá. Si bieb está la pregunta inmediata de cómo puede sobrevivir la niña, la película no tarda en abrir otras cosas más incómodas: qué quiere creer una comunidad, qué papel juega la religión en medio del dolor y cuánto daño puede hacer una verdad mal acomodada.

Un suspenso psicológico que se mete por la atmósfera

Otra de las cosas que hacen funcionar a El prodigio es su ritmo. Es una película paciente pero no lo es en el mal sentido. Más bien sabe que su fuerza está en la observación: las miradas, los rezos, la comida ausente, los pasillos, la humedad y la sensación de que algo no encaja aunque nadie alrededor parezca dispuesto a admitirlo.

Por eso la película se siente más cerca del suspenso psicológico que del drama de época tradicional. Lo suyo es otra clase de incomodidad, una mucho más lenta y más pegada al cuerpo. Vas sintiendo que algo está mal antes de poder nombrarlo, y esa clase de tensión casi siempre dura más

No es la película más ruidosa del catálogo ni la que más te arroja el algoritmo a la cara, pero sí una de esas recomendaciones que mejor funcionan cuando quieres ver algo con más sustancia, más atmósfera y menos prisa. Justo por eso sigue apareciendo en listas de thrillers y misterios para descubrir en la plataforma.

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