Cuando se habla del cine erótico, casi siempre salen los mismos nombres: Bajos instintos, Infidelidad y Ojos bien cerrados. Películas donde el deseo nunca estaba separado del peligro, donde una mirada se sentía como amenaza y donde el sexo servía para tensar la historia. Durante mucho tiempo, ese tipo de thriller pareció quedarse atrapado en ese tiempo, como si el género no envejecido pasado de los noventa.
Y sin embargo, no estaba muerto. Solo hacía falta una película que entendiera qué lo volvía tan atractivo en primer lugar: no lo explícito por sí mismo, sino la mezcla de elegancia, resentimiento, celos y violencia emocional. Una historia donde el erotismo no suaviza nada, sino que aprieta todavía más.
20th Century Studio
Un matrimonio donde todo ya está roto
La película es Aguas profundas y está en Prime Video en México. Adrian Lyne, quien ya había dejado su marca en el cine con títulos como Atracción fatal y Propuesta indecente, volvió después de una ausencia larga con un thriller que se siente viejo y nuevo al mismo tiempo. Al frente están Ben Affleck y Ana de Armas como un matrimonio elegante, atractivo y completamente podrido por dentro.
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La premisa es bastante venenosa: él tolera que su esposa tenga aventuras con otros hombres para evitar el divorcio, pero la aparente calma empieza a volverse más turbia cuando alrededor de ellos comienzan a pasar cosas demasiado raras. Aguas profundas juega a lo que mejor sabe hacer este tipo de cine: convertir una relación en un campo minado. No se trata de descubrir rápido quién manipula a quién sino de averiguar hasta dónde aguanta la cuerda antes de romperse.
Lo mejor es que la película se va cocinando con una calma perversa, dejando que los silencios, los gestos y las humillaciones pequeñas hagan el trabajo. Ben Affleck tiene justo la clase de presencia que aquí funciona: alguien que parece estar aguantando demasiado, durante demasiado tiempo. Y Ana de Armas se extiende como una figura impredecible que juega del lado del deseo y del peligro.
El regreso de un director que sí entiende el género
Parte de lo que hace especial a Aguas profundas es que viene de Lyne, el nombres más asociados al thriller erótico clásico. Su regreso al cine después de dos décadas cargaba bastante expectativa, justo porque ese tipo de películas ya casi no se hacen con la misma seriedad visual.
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Y se nota. La película está filmada con una elegancia única: casas bonitas, fiestas incómodas, primeros planos que duran lo suficiente y una atmósfera donde todo parece tan limpio que uno pensaría que no se esconde algo horrible. No va por el escándalo fácil ni por el erotismo común. Va por algo más frío, controlado y venenoso y justo por eso funciona mejor.
Si lo que buscas en Prime Video es un thriller donde el erotismo no esté de adorno, Aguas profundas sigue siendo una muy buena opción. Tiene celos, juegos mentales, un matrimonio tóxico de los que se miran bonito en público y se destruyen en privado, y la energía de película que parece deslizarse con calma mientras todo está cayéndose a pedazos.