Akira Toriyama confesó que Gohan dejó de ser el héroe de la saga porque dibujar multitudes era un trabajo muy tedioso
Sergio Negrete
-Redactor
Mi infancia estuvo repleta de películas de Disney en VHS. Bien podría ser un personaje de 'El diario de Bridget Jones', 'Fleabag' o 'Parks and Recreation'

Akira Toriyama confesó que Gohan dejó de ser el héroe de la saga porque dibujar multitudes era un trabajo muy tedioso

Durante años, Dragon Ball pareció prepararnos para una sucesión bastante clara. Goku era el centro de todo, pero Gohan cargaba con la promesa de un personaje destinado a algo enorme desde que apareció en Dragon Ball Z, siendo apenas un niño con más poder que control emocional. Cada vez que Akira Toriyama lo empujaba al límite, algo explotaba. Raditz lo vio primero y luego Cell.

La Saga del bioandroide dejó la mesa puesta para el cambio. Goku moría otra vez, Gohan alcanzaba el Super Saiyajin 2 y la historia parecía lista para abandonar al guerrero más famoso del planeta para seguir con su hijo. Era un movimiento arriesgado, pero también lógico. Después de todo, pocos momentos en la franquicia se sentían tan definitivos como Gohan derrotando a Cell mientras el espíritu de su padre lo acompaña en el Kamehameha final.

Gohan tenía todo pero no sucedió

Pero el relevo no duró demasiado. Toriyama intentó convertir a Gohan en protagonista durante el arranque de la Saga de Majin Buu. La idea era seguir al joven Saiyajin en el instituto, ocultando su identidad y metido en aventuras pequeñas como el Gran Saiyaman, pero el propio mangaka terminó cansándose. Según revelaron sus antiguos editores Kazuhiko Torishima, Yu Kondo y Fuyuto Takeda en el podcast KosoKoso, el escenario escolar exigía demasiadas escenas con mucha gente y personajes de fondo, algo que el mangaka encontraba tedioso.

La etapa del Gran Saiyaman sigue siendo uno de los desvíos más extraños y encantadores de Dragon Ball Z. De pronto, la serie dejó de vivir entre amenazas cósmicas, planetas destruidos y villanos musculosos para meterse en una comedia de identidad secreta. Gohan iba a clases, intentaba pasar desapercibido, se inventaba poses ridículas y se comportaba como un superhéroe de bajo presupuesto. Era muy Toriyama, aunque no fuera lo que muchos fans esperaban después de Cell.

Toriyama volvió a lo que mejor movía la historia

El regreso de los torneos y las peleas no fue solo una concesión a la audiencia. También era una forma de recuperar velocidad. Con el Torneo Mundial de Artes Marciales, Dragon Ball podía reunir personajes, provocar encuentros, soltar bromas y, al mismo tiempo, empujar la trama hacia algo más grande sin tener que sostener durante meses la dinámica escolar. La historia volvía a un terreno conocido, pero con nuevos ingredientes.

Ahí aparece Majin Buu, y con él, la serie regresa a su zona de caos puro. Buu no se parece a Freezer ni a Cell. Es infantil, caprichoso, aterrador y absurdo, como si Toriyama hubiera mezclado al villano final con un chiste cruel. La elasticidad le permitía jugar con el humor y la amenaza al mismo tiempo. Gohan seguía presente, pero el relato empezó a moverse de nuevo hacia Goku, Vegeta y la energía de batalla que el público ya asociaba con la franquicia.

El héroe que nunca quiso ser héroe

También había otro detalle: Gohan no era Goku. Y no tenía por qué serlo. Su personalidad era más tranquila, estudiosa y menos hambrienta de combate. Eso lo hacía interesante como personaje, pero complicado como motor principal de una serie construida sobre desafíos cada vez más grandes. Goku corría hacia la pelea, mientras que Gohan, si podía, prefería estudiar, vivir en paz y no tener que salvar el planeta.

Su breve reinado como héroe principal se siente raro con el paso del tiempo. Tenía la fuerza, el legado y el momento emocional perfecto, pero no necesariamente la energía narrativa para cargar Dragon Ball durante años. Gohan volvió a brillar después en Dragon Ball Super: Super Hero, pero su destino dentro de la saga quedó marcado desde aquel intento fallido de los noventa.

facebook Tweet
Te puede interesar