El actor demostró que la conexión con sus caballos era real al tomar una noble decisión que cambió el destino de los animales tras el fin de la trilogía.
Tras pasar años filmando con un mismo equipo de producción es normal que los vínculos crezcan más allá de los sets de grabación y esto fue justamente lo que sucedió durante El Señor de los Anillos, la legendaria trilogía de fantasía dirigida por Peter Jackson.
Sin embargo, aquí no se trata un vínculo entre compañeros de la saga, sino uno bastante único y tierno entre el actor Viggo Mortensen, quien personifica a Aragorn, y los caballos con los que grabó varias escenas durante la franquicia. Su conexión fue tal, que el actor no dudó en comprarlos y mantenerlos en su vida hasta sus últimos días.
Una conexión que superó la pantalla grande
Cómo sabemos, rodar secuencias con caballos fue primordial para la ambientación del mundo de fantasía creado por J. R. R. Tolkien y fue así que Mortensen terminó encariñándose tanto con los caballos de la producción que decidió mantenerlos tras finalizar las grabaciones de la trilogía.
Dicho caballo que el personaje de Aragorn montaba era conocido por el nombre de Brego en la ficción pero en la vida real se llamaba Uraeus y el actor también compró a Kenny, otro de los caballos que utilizó en la película y que salió con el nombre de Hasufel.
Los 3 caballos que adquirió Viggo Mortensen
Pero para Mortensen no fue suficiente, pues después compró un tercer caballo, aunque no para él, sino para una de las compañeras de la producción que también creo un fuerte vínculo con otro de los caballos, así que decidió adquirirlo y regalárselo.
"Estaban los dos que monté, el castaño y el rojizo que Aragorn cabalga, pero también compré el blanco que cabalga Arwen en La Comunidad del Anillo cuando es perseguida a través del bosque por los Jinetes Negros", comentó el actor en una entrevista con NME.
En realidad fueron tres caballos los que compré, estaban a la venta después de que terminamos las películas.
Una amistad que duró hasta el final
Aunque se trata de una historia linda, la parte triste es que ambos caballos (Uraeus y Kenny) que se quedaron con Mortesen tiene varios años que fallecieron, así lo contó el actor durante esta misma entrevista.
“La persona que hizo esa espectacular acrobacia a caballo era una doble de acción con la que terminé haciéndome amigo. Sabía cuánto le gustaba ese caballo, así que se lo compré", añadió.
Ese todavía está por aquí, pero los otros dos fallecieron. Ya tenían cierta edad cuando rodamos, y de eso hace ya 20 años.
Este emotivo gesto, aun sin mayores declaraciones por parte de Mortensen, delata la conexión que propició que nacieran lazos inquebrantables al punto de acompañar a Uraeus y Kenny hasta su último suspiro.