La escena más difícil de grabar en la historia del cine: costó 5 millones de dólares, usaron 135 cámaras y solo para 30 segundos
Carolina Cantoral
-Redactora
Comunicóloga fanática de las comedias románticas, de las películas de Christopher Nolan y de cualquier película donde salga Timothée Chalamet. Siempre lloro cada que veo “Titanic” y siempre me río con los mismos capítulos de “The Office”.

Cuando el dinero y la precisión milimétrica se encuentran da como resultado el rodaje más obsesivo de Hollywood, donde cada segundo costó una auténtica fortuna.

Dentro de Hollywood, existen escenas que aunque podrían parecer bastante comunes, muchas veces no dimensionamos el nivel de trabajo y dedicación que hay detrás, pues aunque se traten de tan solo unos minutos o segundos, la preparación puede durar incluso meses.

Así fue el caso de Swordfish: Acceso autorizado, película de acción lanzada en 2001 y dirigida por Dominic Sena que invirtió gran parte de su producción en una secuencia considerada la más difícil de grabar en la historia del cine y aquí te contamos por qué.

'Swordfish': acción pura en el cine

Protagonizada por grandes estrellas como John Travolta, Hugh Jackman, Halle Berry y Don Cheadle, Swordfish: Acceso autorizado sigue la historia de Stanley Jobson (Jackman), un hacker brillante recién salido de prisión que recibe una propuesta inesperada de Gabriel Shear (Travolta), un peligroso terrorista que busca acceder a una cuenta secreta protegida por un sofisticado código. Para lograrlo, requiere de alguien con las habilidades de Stanley, uno de los mejores expertos informáticos del mundo.

Es dentro del filme que ocurre una escena impresionante en la que se utilizaron cinco millones de dólares, se necesitaron 11 meses para lograrla y se ocuparon unas 135 cámaras todo para una secuencia de tan solo 30 segundos.

La escena que fue un dolor de cabeza para toda la producción

La escena que te contamos muestra la explosión en cámara lenta de una bomba colocada en una rehén, mostrada desde diversos ángulos simultáneamente, mientras todo el entorno a su al rededor es impactado por la onda de expansión. Para filmarla, el equipo se basó en el estilo visual que las hermanas Wachowski crearon para el éxito de ciencia ficción, Matrix, un ambicioso plan logístico que el propio director, Sena, documentó a detalle en sus notas de filmación, donde destacó todo el proceso:

"Durante esa escena, los coches de policía explotan, la gente vuela por los aires, y había que cronometrarla para que cuando llegáramos a la cámara número 125, este tipo tuviera que estar volando dentro del encuadre. Nunca había visto una toma tan difícil de preparar. Una capa para la explosión, una capa para el coche siendo lanzado por los aires, una capa para la gente que se suponía que estaba al lado del coche. Eso se hizo por separado para que nadie saliera herido. Así que eran capas y capas", añadió.

Necesitamos días para obtener una toma de 30 segundos.

Así, tan solo unos 30 segundos necesitaron de un rodaje de tres días y tres meses previos de planificación, esto para definir que contenido sería filmado y que otro se añadiría con CGI. Además, a esto sumamos ocho meses de postproducción para editar y poder tener lista la escena.

Esta escena se consolidó como una verdadera hazaña técnica para la época, logrando una perfecta combinación entre trucos físicos, cámaras simultáneas y un CGI de primer nivel. A pesar de que la producción general su rendimiento comercial se quedó muy corto, recaudando apenas 147 millones de dólares frente a un presupuesto de 102 millones, esta cuidada secuencia es recordada hoy como uno de los momentos más innovadores y caros de la pantalla grande.

Swordfish: Acceso autorizado, se encuentra disponible a través de Netflix,

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