De vuelta a la Grecia Antigua: el compositor de 'La Odisea' apunta hacia el Oscar con un soundtrack hecho con instrumentos de hace siglos
Sergio Negrete
-Redactor
Mi infancia estuvo repleta de películas de Disney en VHS. Bien podría ser un personaje de 'El diario de Bridget Jones', 'Fleabag' o 'Parks and Recreation'

Si la película cumple con la expectativa, su soundtrack podría convertirse en una de sus armas más fuertes rumbo a la temporada de premios.

Ninguna gran película sería la misma sin su música. Imaginar Star Wars sin la marcha imperial es casi una cinta sin alma. El Rey León sin sus coros africanos perdería todo su corazón. Jurassic Park sin John Williams no tendría la misma entrada majestuosa. Duna sin esos sonidos enormes de Hans Zimmer se quedaría flotando en el desierto.

El soundtrack no solo acompaña una película: muchas veces la empuja, la vuelve un recuerdo y la convierte en algo que se te queda pegado incluso cuando ya olvidaste algún diálogo. Christopher Nolan lo sabe mejor que nadie. Sus películas han usado la música como maquinaria emocional. Y todo apunta a que La Odisea, su nueva épica protagonizada por Matt Damon, ya está entrando en esa conversación que huele a Oscar antes de estrenarse.

Ludwig Göransson vuelve a la Grecia Antigua

El encargado de ponerle música a La Odisea es Ludwig Göransson, el compositor que ya trabajó con Nolan en Tenet y Oppenheimer. Su regreso no sorprende tanto: después del impacto de su trabajo en la película sobre J. Robert Oppenheimer, parecía lógico que Nolan quisiera volver a ese nivel de intensidad sonora. Lo curioso es que esta vez el reto va por otro camino. Nada de una orquesta enorme sonando como tráiler de guerra mitológica.

Según reveló el compositor, Nolan tenía una idea muy clara desde el inicio: no quería que La Odisea sonara como la típica película épica de espadas, coros solemnes y metales gigantescos. Su argumento es bastante simple: en la Grecia antigua no existía una orquesta como la entendemos hoy. Así que, en lugar de vestir la historia con música moderna disfrazada de antigüedad, le pidió a Göransson buscar un sonido más cercano al mundo de Odiseo.

Eso llevó al compositor a investigar instrumentos asociados a la Edad de Bronce y la tradición griega antigua. Entre ellos están el aulos, un instrumento de viento con un sonido penetrante; la lira, ligada de inmediato a la imagen clásica del poeta y el canto; y una serie de gongs de bronce pensados para darle peso físico al universo de la película.

Una épica sin la música épica de siempre

La decisión tiene bastante sentido si pensamos en lo que Nolan suele hacer. Sus películas no buscan sonar como un blockbuster cualquiera. Dunkerque usaba la música como presión, como si el tiempo te estuviera aplastando. Tenet convertía el sonido en una pieza más del rompecabezas. Oppenheimer tenía una partitura que parecía avanzar entre lo científico, la culpa y la explosión inminente. Con La Odisea, el camino parece ser todavía más primitivo.

Göransson no se limitó a tomar instrumentos antiguos y hacer una mezcla. La idea fue hacerlos sonar de formas inesperadas, combinarlos con texturas modernas y jugar con el bronce como material sonoro. Si eso termina funcionando en pantalla, puede ser de esos detalles que no se explican, pero se sienten y ganan un Oscar.

Todavía falta ver la película completa, pero es imposible no pensar en premios cuando se juntan Nolan, Göransson y una apuesta musical tan específica. La Academia suele poner atención cuando una banda sonora no solo acompaña la imagen, sino que define la identidad de una película. Y aquí todo parece apuntar a eso: una épica antigua que no quiere sonar como las épicas de siempre.

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