Según los psicólogos, las personas que crecieron viendo películas de terror en su juventud manejan mejor toda la ansiedad real
Carolina Cantoral
-Redactora
Comunicóloga fanática de las comedias románticas, de las películas de Christopher Nolan y de cualquier película donde salga Timothée Chalamet. Siempre lloro cada que veo “Titanic” y siempre me río con los mismos capítulos de “The Office”.

Tu obsesión con el cine de horror no solo ha sido un gusto, sin darte cuenta ha sido un entrenamiento mental que hoy te ayuda a mantener la calma y afrontar crisis reales.

Si te consideras un fiel fanático del cine de terror te sorprenderá saber que tu afición por los asesinos, las casas embrujadas y eventos paranormales podrían ser la razón por la que te encuentres mucho mejor psicológicamente que quienes no son seguidores del género, pues lejos de causar traumas o intensificar ciertos miedos, pasar desde la adolescencia viendo historias de terror podría haberte dado una ventaja ante situaciones de estrés o amenaza.

Así lo respaldó la ciencia, específicamente la psicología, que reveló los inesperados beneficios que tienen las películas de miedo para tu salud mental. Así que si te consideras una persona miedosa y sigues considerando si en acudir a cines a ver los títulos recientes como Leviticus Ritual De Sangre, Obsesión y Backrooms, puede que esta sea tu señal para darle una oportunidad al género.

La psicología respalda ver cine de terror

Aunque algunos podrían pensar que ver demasiado terror te podría hacer más sensible a los estímulos fuertes, la realidad es que genera un efecto totalmente contrario pues a través de las películas de suspenso y horror, nuestra mente practica cómo reaccionar ante posibles amenazas. Esta experiencia opera como un entrenamiento donde inconscientemente el cerebro ejercita el control de sus emociones en momentos de tensión o ansiedad, fortaleciendo la capacidad para afrontar imprevistos de la vida cotidiana.

Es por eso que ver con constancia contenido de terror "puede tener efectos positivos a la hora de perfeccionar las estrategias de afrontamiento", así lo afirma Mathias Clasen, director del Recreational Fear Lab, una unidad de investigación dedicada al estudio de las actividades de ocio que provocan el miedo, dirigida tanto por Clasen como por Marc Malmdorf Andersen en la Universidad de Aarhus, Dinamarca.

Un efecto que ningún otro género puede lograr

Gracias a estos estudios psicológicos se ha comprobado que el miedo no tiene que ser necesariamente siempre algo negativo, sino que que puede ser "divertido, social, intrínsecamente significativo e incluso beneficioso para la salud mental y física".

"Es posible que las personas aprendan sobre sus propias respuestas al miedo y sobre cómo regular sus emociones viendo películas de terror", asegura Clasen.

Es decir, básicamente una vez que el peligro pasa, el cuerpo activa de forma instintiva un estado de descanso y relajación. Este mecanismo natural es la base de la terapia de exposición, un método cuya eficacia ha sido ampliamente comprobada para ayudar a pacientes a procesar sus miedos y tratar trastornos de ansiedad, fobias y estrés postraumático.

El efecto terapéutico del cine de terror opera bajo este mismo principio de la psicología. De hecho, un estudio realizado en 2018 reveló que los fanáticos del género disfrutan de estas historias porque les permiten desarrollar un sentido de control y dominio sobre sus propios temores, que tiempo después pueden aplicar a la vida y situaciones cotidianas.

Prácticamente, como si estuvieras entrenando a tu cerebro para situaciones de alerta y que en la vida real, podrás gestionar mucho mejor.

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